1) Identificación del contexto
El enlace que compartes (EPE, sección Madrid, fechado 5 de febrero de 2026) no ha podido abrirse desde aquí por un error de estado al cargar la página. Para no dejar el análisis en el aire, tomo como base empírica el mismo dato-noticia que aparece en coberturas cercanas: un macroestudio o encuesta estatal (difundida por STEs-Intersindical) donde una amplia mayoría del profesorado percibe un aumento de agresiones verbales y/o físicas del alumnado al profesorado y un empeoramiento del clima de aula.
Tema central
La degradación de la convivencia escolar (conflictividad cotidiana) y la normalización percibida de agresiones (verbales y, en menor medida, físicas) hacia docentes.
Actores involucrados
Profesorado (sujeto que reporta la experiencia y la percepción del incremento).
Alumnado (agente señalado en el aumento de agresiones).
Familias (en algunas coberturas se menciona también tensión u hostilidad desde el entorno familiar, lo que ensancha el problema a la comunidad educativa).
Organizaciones sindicales y medios (canalizan el diagnóstico y lo convierten en agenda pública).
Resumen claro y relevante (para el análisis filosófico)
El texto, por su titular y por el marco repetido en otras fuentes, sitúa una tendencia: “ocho de cada diez” docentes (en Madrid, según tu enlace) perciben más agresiones y un clima más conflictivo o más difícil. Este tipo de noticia desplaza el foco desde incidentes aislados a un problema estructural: autoridad pedagógica erosionada, aumento de fricción en el aula y dificultad para sostener condiciones básicas de enseñanza.
2) Aplicación de perspectivas filosóficas
A) Creatividad y emergencia (Bergson, Whitehead)
Bergson (duración y experiencia vivida):
La encuesta mide percepción, y eso no es un dato trivial: recoge la duración de una experiencia repetida, es decir, el acumulado de microconflictos que se sedimentan. Filosóficamente, el deterioro del aula no se entiende solo por episodios cuantificables, sino por la continuidad de tensiones que reconfiguran la vivencia docente: anticipación del conflicto, fatiga moral e hipervigilancia. En este marco, la agresión funciona como síntoma de un tiempo escolar que deja de ser continuo y formativo para volverse discontinuo y defensivo.
Whitehead (proceso y armonía):
La escuela es un proceso de relaciones entre docente, alumnado, normas y expectativas. Cuando el sistema pierde armonía (equilibrio entre novedad, límites, cuidado y exigencia), la creatividad educativa se transforma en fricción: la clase deja de ser co-creación y pasa a ser gestión de crisis. La noticia apunta a una transformación de proceso, no a una desviación puntual.
Lectura clave: el aumento de agresiones no solo reduce la seguridad; aplana la posibilidad creativa del aula (enseñar y aprender como acontecimiento compartido).
B) Disrupción o poder (Deleuze, Foucault)
Deleuze (líneas de fuga y devenir):
La agresión puede leerse como una “línea de fuga” degradada: no produce novedad emancipadora, sino escape de la forma escolar sin generar alternativas de convivencia. El aula deviene un campo donde la diferencia no se articula como pluralidad, sino como ruptura del marco que permite aprender juntos.
Foucault (poder/saber y régimen de verdad):
Importa qué verdad instala el discurso. Si el problema se narra como “alumnado agresivo”, se favorece una verdad disciplinaria (control, sanción, securitización). Si se narra como “ecosistema de convivencia deteriorado”, aparece un régimen de verdad distinto: responsabilidad distribuida entre institución, políticas educativas, cultura digital, familias y condiciones sociales. Al apoyarse en porcentajes, el texto participa en la producción de una “verdad estadística” que orienta políticas.
Lectura clave: no es solo quién agrede, sino cómo el discurso organiza culpables, soluciones y legitimidad.
C) Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Principio de responsabilidad:
Si la escuela es un dispositivo de futuro (forma ciudadanos), el deterioro de la convivencia es un riesgo intergeneracional. Jonas obligaría a preguntar qué decisiones presentes (normativas, ratios, apoyos, protocolos, recursos psicosociales y cultura institucional) incrementan la probabilidad de daño futuro —desafección, abandono, violencia normalizada— y cómo se justifica éticamente tolerarlo.
Lectura clave: la agresión no es solo un problema laboral; es un indicador moral de cómo una sociedad protege las condiciones de formación humana.
D) Sistemas complejos (Luhmann, Morin)
Luhmann (sistema educativo y comunicación):
La agresión puede interpretarse como un fallo comunicativo: cuando los códigos del sistema (enseñar, aprender, evaluar, respetar turnos, autoridad pedagógica) dejan de estabilizar expectativas, el sistema tiende a responder con más normas, más burocracia o más sanción, lo cual puede retroalimentar el conflicto. Además, el periodismo actúa como otro sistema que observa al educativo y selecciona el dato “ocho de cada diez” porque condensa complejidad en un mensaje comunicable.
Morin (pensamiento complejo):
El fenómeno es multicausal: clima de aula, cultura digital, tensiones familiares, desigualdad, salud mental, expectativas sociales sobre la autoridad y recursos escolares. Un enfoque simple (culpar a un solo actor) empobrece el diagnóstico y suele producir soluciones ineficaces. Morin empuja a tratarlo como un problema ecológico de interdependencias, no como suma de incidentes.
Lectura clave: el porcentaje es una puerta; el objeto real es un sistema en desequilibrio.
E) Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han)
Desde Han, el deterioro de la convivencia puede vincularse a la hipervisibilidad y la exposición constante (grabaciones, circulación en redes, juicio permanente), que tensionan autoridad y cuidado. También a la sobrecarga: cuando el docente se convierte en gestor de conflicto, mediador y contenedor emocional sin soporte suficiente, aparece la lógica de la autoexplotación (“tengo que poder con todo”), que deriva en burnout y pérdida de sentido.
Lectura clave: no solo hay violencia directa; existe una violencia de contexto, más silenciosa, que desgasta, normaliza y desmoraliza.
3) Oportunidades y riesgos
Oportunidades (elementos constructivos)
Visibilización pública del problema: convierte vivencias dispersas en tema de deliberación social y base para políticas y apoyo institucional.
Posibilidad de diagnóstico sistémico: el macrodato puede activar mejoras en convivencia, mediación, apoyo psicosocial y formación.
Repolitización del cuidado educativo: recoloca la escuela como infraestructura moral del futuro.
Riesgos (sesgos e implicaciones)
Securitización simplista: responder solo con castigo o control puede agravar la desconexión escolar.
Estigmatización del alumnado: si el discurso fija identidades (“alumnos violentos”), se cierran vías de comprensión y reparación.
Reducción estadística: el porcentaje puede ocultar heterogeneidad entre etapas, barrios y centros, bloqueando soluciones finas.
Normalización del desgaste docente: asumir el conflicto como parte inevitable del trabajo intensifica la autoexplotación y el deterioro profesional.
4) Conclusión (síntesis integrada)
El núcleo filosófico del texto es la pregunta por las condiciones de posibilidad de la educación: un aula educa si existe un mínimo de confianza, límites legítimos y reconocimiento mutuo. En clave bergsoniana y whiteheadiana, el conflicto sostenido rompe la continuidad creadora del aprender; en clave deleuziana, la fuga se vuelve destructiva cuando no abre mundos sino que deshace el marco común; en clave foucaultiana, el modo de narrar el problema decide qué poder se activa (cuidado y mediación o control y sanción); en clave jonasiana, la convivencia escolar es responsabilidad hacia el futuro; y en clave luhmann-morin, el fenómeno exige pensamiento complejo: sin lectura sistémica, la política educativa tenderá a respuestas parciales que retroalimentan el problema.