¿Qué tan monógamos somos los seres humanos? El ranking de emparejamientos de las especies animales elaborado por científicos

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Identificación del contexto del texto

El artículo de la BBC Mundo responde a una pregunta tradicional y compleja: ¿Somos los humanos monógamos por naturaleza? Explora un nuevo estudio científico que compara la monogamia humana con la de otras especies animales, usando una métrica basada en la proporción de hermanos completos vs. medios hermanos.

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Tema central

  • La monogamia en los humanos comparada con otros mamíferos.

  • Se presenta un “ranking de emparejamientos” que sitúa a los seres humanos en una posición intermedia pero destacada entre especies rangos de monogamia.

Actores involucrados

  • Investigadores de la Universidad de Cambridge, liderados por el antropólogo evolutivo Dr. Mark Dyble.

  • Comparación con varias especies de mamíferos: desde ratones ciervo hasta gorilas y suricatos. 

  • Se utilizan datos genéticos y etnográficos de poblaciones humanas antiguas y actuales. 


Resumen claro y conciso del contenido

El estudio propone una medición novedosa de monogamia basada en la proporción de hermanos que comparten ambos progenitores (full siblings). Cuanto mayor es esta proporción, más monógama es la especie según el modelo de análisis.

Los hallazgos principales indican que:

  • Los humanos tienen un 66 % de proporción de hermanos completos, lo que los coloca en el séptimo lugar de la tabla de monogamia entre las especies estudiadas.

  • Esto nos sitúa por encima de especies como suricatos (60 %) y gibbons lar (white‑handed gibbon ~63 %), pero por debajo de castores europeos (~73 %), lobos etíopes o perros salvajes africanos en términos de monogamia.

  • Especies extremadamente promiscuas como chimpancés o gorilas presentan tasas de monogamia muy bajas (≈4–6 %).

Además, los datos sugieren que:

  • Existe gran diversidad intercultural en prácticas de apareamiento humano.

  • La monogamia humana es relevante, pero no absoluta: coexistiendo con formas sociales como la monogamia seriada o poligamia.


Análisis filosófico aplicado

1) Ontología: ¿Qué somos como especie?

La pregunta “¿Somos monógamos?” plantea si existe una naturaleza esencial humana en la sexualidad y el enlace afectivo. Desde un punto de vista ontológico, este estudio descentra la idea de una monogamia absoluta, mostrándonos como seres con tendencias flexibles y adaptativas que se sitúan entre pautas promiscuas y monógamas dentro del continuum biológico.

La naturaleza humana aquí no es fija ni binaria (monógamo/promiscuo), sino un espectro que evoluciona y depende del contexto social y biológico.


2) Ética y responsabilidad

La discusión sobre la “monogamia humana” suele activar juicios morales y normas culturales sobre la fidelidad, el matrimonio y la familia. Un hallazgo científico como el descrito invita a reconsiderar:

  • ¿Es ético imponer un modelo monógamo como ideal “natural”?

  • ¿Qué responsabilidades éticas emergen cuando las sociedades promueven ciertas normas sexuales basadas en interpretaciones científicas parciales?

Aquí Hans Jonas enfatizaría la responsabilidad de entender las limitaciones de cualquier modelo biológico antes de derivar mandatos éticos universales.


3) Epistemología: ¿Cómo conocemos la monogamia?

El enfoque del artículo se basa en datos genéticos y etnográficos —una combinación de métodos cuantitativos y cualitativos— para medir un concepto complejo. Esto plantea preguntas epistemológicas:

  • ¿Puede un índice de “hermanos completos” abarcar toda la dimensión cultural de las relaciones humanas?

  • ¿Cómo influye el uso de instrumentos cuantitativos en la producción de conocimiento sobre la conducta social humana?

La crítica epistemológica sería que el modelo puede reducir variables culturales complejas a un solo indicador, aunque sea útil para clasificaciones comparativas.


4) Perspectiva social y cultural

La investigación muestra que la monogamia puede estar tan influida por normas culturales como por biología. Esto se conecta con teorías sociales que consideran al ser humano como un producto coevolutivo de estructuras sociales, prácticas culturales y biología adaptativa.


Identificación de oportunidades y riesgos

Elementos constructivos

  • La investigación aporta un marco comparativo riguroso para situar a los humanos dentro del espectro animal de sistemas de apareamiento. 

  • Desafía simplificaciones culturales que presentan la monogamia como única o “naturalmente ideal”.


Problemas potenciales y límites

  • El uso de un solo índice puede simplificar demasiado la complejidad de la cultura y las prácticas humanas.

  • Existe riesgo de interpretar científicamente datos sociales sin considerar contextos culturales específicos.

  • Puede alimentar discursos ideológicos sobre “naturalidad” de ciertos comportamientos sin matices filosóficos o antropológicos.


Conclusión filosófica

El estudio citado por la BBC Mundo sugiere que los seres humanos no son extremadamente monógamos ni promiscuos en términos absolutos, sino que ocupamos un lugar intermedio en el espectro biológico de emparejamiento. Esta conclusión invita a repensar conceptos tradicionales de fidelidad, pareja y normativa social desde una perspectiva más contextual, multidisciplinaria y crítica.