Un 14% de los españoles ha roto en el último año con amigos o familiares por discusiones políticas

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INTRODUCCIÓN DETALLADA

El artículo de El País informa que el 14 % de los españoles ha roto relaciones (amistad o familiares) en el último año debido a discusiones políticas, y un 15 % ha abandonado grupos de WhatsApp por el mismo motivo. Tres de cada cinco personas evitan hablar de política en su entorno cotidiano para eludir conflictos. El fenómeno es descrito como polarización afectiva, donde no solo difieren ideas, sino que surgen emociones negativas hacia quienes piensan distinto, según el Atlas de la Polarización en España 2025.


ANÁLISIS FILOSÓFICO

🔹 1. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

Desde la ética de la responsabilidad de Hans Jonas, la política —como actividad humana— tiene consecuencias que exceden lo racional y funcional para implicar relaciones humanas y vínculos interpersonales. En un contexto en que un 14 % rompe relaciones, surge una cuestión ética central: ¿cómo equilibrar el deber de expresar ideas políticas con la responsabilidad moral de preservar lazos afectivos?

Jonas enfatiza que las acciones humanas deben considerar efectos a largo plazo sobre la vida social. Las rupturas personales muestran que no se ha asumido tal responsabilidad, lo que provoca consecuencias no previstas ni deseadas para la convivencia. Esta división puede interpretarse como una falla ética para integrar la pluralidad en un marco de respeto.


🔹 2. Polarización afectiva y poder (Deleuze y Foucault)

La polarización descrita va más allá de posiciones ideológicas: entra en lo afectivo, lo que conecta con nociones foucaultianas de poder/saber y la producción social de discursos. Foucault señalaría que estas tensiones no solo son opiniones, sino relaciones de poder que se infiltran hasta en la vida cotidiana y el control de narrativas sociales.

Deleuze insistiría en la idea de que los discursos políticos funcionan como flujos de poder que reterritorializan los afectos sociales. Así, la política deja de estar en el plano abstracto para convertirse en un factor que moldea deseos, emociones y exclusión social. Esta polarización afectiva no es puramente lógica: es una máquina de producción de subjetividades opuestas.


🔹 3. Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han)

La referencia a grupos de WhatsApp y redes sociales como espacios donde se abandona la conversación remite a Byung-Chul Han. Para Han, la tecnología mediada por redes intensifica la visibilidad de opiniones y cataliza la autoexplotación, donde individuos se autoafirman en nichos ideológicos.

La retirada de grupos refleja una lógica de filtrado identitario: cada quien se rodea de lo que reafirma su pensamiento y excluye lo que perturba esa armonía. Esto genera cámaras de eco que refuerzan la polarización afectiva. La tecnología no solo difunde información: configura entornos sociales que bloquean el diálogo plural.


🔹 4. Sistemas complejos (Luhmann, Morin)

Luhmann vería este proceso como un síntoma de la creciente complejidad del sistema social, donde los subsistemas (política, familia, comunicación) están interconectados de forma no lineal. La política ya no es solo un subsistema abstracto: entra en la red social inmediata de cada individuo, alterando la operatividad del sistema familiar y amistoso.

Morin también resaltaría la importancia de la incertidumbre y la imprevisibilidad en sistemas complejos. La polarización no es un fenómeno aislado sino un efecto emergente de múltiples factores (medios, redes, estados emocionales), lo que dificulta soluciones simples.


🔹 5. Creatividad y posibilidad de encuentro (Bergson, Whitehead)

Si bien el artículo describe tensiones, la filosofía de Bergson y Whitehead puede ofrecer una lectura constructiva: todo choque de ideas es también una oportunidad para la creatividad social y cognitiva. Bergson vería la vida social como un flujo, donde el choque de percepciones puede generar nuevas formas de entendimiento si se asume el tempo de la experiencia y no solo su lógica.

Whitehead sugiere que la realidad es un proceso continuo de eventos. En este sentido, la polarización —vista como evento social— puede transformarse a través de encuentros que no eliminen la diferencia, sino que la articulen en nuevas formas de convivencia política y afectiva.


RIESGOS Y OPORTUNIDADES

Riesgos

  • Fractura social profunda: relaciones familiares y amistosas que se rompen por diferencias políticas pueden debilitar la fraternidad social básica.

  • Cámaras de eco: la tecnología puede intensificar la segregación de opiniones sin diálogo.

  • Polarización afectiva: cuando el adversario deja de ser un interlocutor y pasa a ser un enemigo emocional.

Oportunidades

  • Aprendizaje ético: este contexto puede impulsar debates sobre cómo convivir con la diferencia sin rupturas personales.

  • Nuevas formas de diálogo: en lugar de evitar la conversación política, se puede reimaginar formas de hablar que no dañen lazos afectivos.

  • Reflexión social: reconocer que más de la mitad de la población aún mantiene conversaciones respetuosas sugiere que la polarización no es irreversible.


CONCLUSIÓN

El dato de que uno de cada siete españoles rompe vínculos personales por política revela un fenómeno que trasciende lo ideológico y entra en la esfera emocional y ética. La polarización afectiva evidencia una sociedad más fracturada y vulnerable, pero también plantea la necesidad de repensar nuestras prácticas de diálogo y responsabilidad social desde horizontes filosóficos que integren ética, complejidad, tecnología y afecto.