Las ambiciones territoriales de Trump en Groenlandia ponen en jaque a la OTAN

Fuente y enlace 

1. Identificación del contexto y resumen

El artículo aborda la reapertura por parte de Donald Trump de su intención de hacer de Groenlandia un territorio bajo control estadounidense, en su segundo mandato. Aunque la isla es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca y, por ende, parte de la OTAN, Trump afirma que su posesión es clave para la seguridad nacional de EE. UU., especialmente frente a Rusia y China, y su posición estratégica en el Ártico. Esta iniciativa se enmarca en un agresivo patrón de política exterior —como la intervención militar en Venezuela— que ha alarmado a Europa y amenazado los pilares tradicionales de la seguridad transatlántica. Dinamarca ha declarado que una agresión militar estadounidense contra un aliado de la OTAN desintegraría la Alianza. Varios países europeos han respaldado a Dinamarca y a Groenlandia, subrayando la soberanía y la autodeterminación del pueblo groenlandés.


2. Análisis filosófico por categorías

Creatividad (Bergson, Whitehead)

Desde Bergson, el impulso de expansión estadounidense puede interpretarse como una manifestación extrema de la intuición creativa de poder, donde la nación busca redefinir constantemente sus límites geográficos y estratégicos. El afán por Groenlandia refleja una creación continua de espacio político, un acto creativo que no produce arte sino nuevo orden geopolítico. Según Whitehead, la historia es “proceso creativo”; aquí vemos cómo la política exterior redefine realidades materiales y simbólicas —la noción de soberanía y alianza— en un contexto global en transformación acelerada.


Disrupción y poder (Deleuze, Foucault)

Foucault analizaría este episodio como un ejercicio de poder que no se limita a lo militar o económico, sino que actúa sobre discursos, identidades y alianzas. La reivindicación de Groenlandia es un acto de biopoder estatal que intenta disciplinar tanto a aliados como a adversarios, imponiendo una lógica de dominio bajo la justificación de seguridad. Deleuze señalaría cómo el “estado de excepción” se normaliza: la idea de tomar territorio aliado se desplaza de lo inimaginable a lo debatible, generando nuevas formas de sujeción y resistencia en actores como Dinamarca, la OTAN y las instituciones europeas.


Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

Hans Jonas plantearía que esta política carece de responsabilidad ética hacia el futuro común. La lógica de dominación —incluso cuando se disfraza de seguridad— antepone intereses nacionales inmediatos a la preservación de relaciones pacíficas y sistemas cooperativos globales como la OTAN. La amenaza, incluso tácita, de usar la fuerza contra un aliado por una ambición territorial pone en entredicho el principio ético de responsabilidad por las consecuencias a largo plazo, tanto para la estabilidad internacional como para la justicia entre pueblos.


Sistemas complejos (Luhmann, Morin)

Luhmann diría que la situación revela la autonomía operativa de subsistemas (político, militar, económico) que funcionan con su propia lógica. La política exterior de EE. UU. obedece a una operación distinta del sistema europeo de seguridad colectiva; al colisionar, generan complejidad y crisis. Morin subrayaría que la complejidad no puede reducirse a simples dicotomías (amistad vs. enemistad), ya que el conflicto potencia redes de interdependencia global —intereses estratégicos, alianzas, recursos naturales y climas políticos internos— que no se resuelven sin un enfoque sistémico integrador.


Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung‑Chul Han)

La obsesión por el control geoestratégico del Ártico y sus recursos (minerales, rutas emergentes por el cambio climático) es síntoma de una lógica contemporánea de rendimiento y explotación extrema. Han sugeriría que esta guerra por territorio refleja también una autoexplotación colectiva donde los líderes políticos y sociedades se miden por su capacidad de dominar espacios estratégicos, legitimándolos como “necesidades” de seguridad, cuando en realidad son expresiones de un capitalismo imperial avanzado que no reconoce límites éticos ni ecológicos.


3. Oportunidades y riesgos

Oportunidades

  • Debate global sobre soberanía y autodeterminación: La resistencia de Groenlandia y la solidaridad europea promueven una reflexión sobre el derecho de los pueblos a decidir su futuro.

  • Reforzamiento de la cooperación multilateral: La respuesta conjunta de estados europeos puede consolidar nuevas formas de cooperación más allá de la estructura tradicional de la OTAN.

Riesgos

  • Posible fractura del sistema de alianzas: Una intervención estadounidense contra un aliado podría significar el colapso de la OTAN, con efectos imprevisibles para la seguridad global.

  • Normalización de la coacción: Considerar la fuerza contra aliados como opción política normal erosiona las normas del derecho internacional y abre puertas al uso de la violencia estatal como herramienta legítima.

  • Instrumentalización de territorios y pueblos: Groenlandia corre el riesgo de ser reducida a objeto estratégico, invisibilizando voces indígenas y procesos de autodeterminación.


Conclusión

El artículo de Público denuncia las ambiciones territoriales de Trump sobre Groenlandia como un desafío estructural a la OTAN y al orden internacional basado en reglas. Analizado desde perspectivas filosóficas, este episodio muestra tensiones entre creatividad política y responsabilidad ética, entre poder y soberanía, y entre sistemas complejos en interacción. Los planteamientos actuales no solo son un conflicto diplomático, sino también una crisis conceptual sobre límites del poder, respeto a la autodeterminación y la naturaleza de las alianzas en un mundo interconectado.