1. Introducción: contexto y resumen del texto
El artículo titulado “Adiós a las ‘migajas’ o cómo salir de una relación de dependencia emocional: ‘Tengo pacientes que ya no saben quiénes son’”, publicado en Infobae España el 22 de febrero de 2026, aborda el fenómeno de la dependencia emocional en relaciones afectivas.
El texto se apoya en la experiencia clínica de la psicóloga Miriam Ruiz, autora del libro Ya no dependo de ti, quien describe cómo muchas personas permanecen en vínculos donde reciben atención intermitente o insuficiente, aceptando “migajas” afectivas. Esta dinámica genera una progresiva pérdida de autoestima, autonomía e identidad personal. El artículo subraya que quienes padecen esta situación pueden llegar a desconectarse de sus propios intereses y proyectos vitales, organizando su vida en función de la disponibilidad del otro.
El eje central del contenido es la necesidad de recuperar la identidad y reconstruir la autonomía como vía de salida de la dependencia emocional.
2. Análisis filosófico
A. Creatividad y emergencia (Bergson, Whitehead)
Desde la perspectiva de Henri Bergson, la vida humana se caracteriza por un impulso creativo —élan vital— que permite la generación constante de nuevas posibilidades. La dependencia emocional puede interpretarse como una interrupción de ese impulso creativo. La persona dependiente queda fijada en la espera, repitiendo patrones que bloquean la apertura a lo nuevo.
En términos de Alfred North Whitehead, la realidad es proceso y transformación constante. Una relación de dependencia rigidiza ese proceso, impidiendo la armonización entre lo nuevo y lo existente. La recuperación de la autonomía implica reactivar la dimensión procesual de la vida: reconstruir proyectos, redefinir vínculos y restablecer el equilibrio entre identidad propia y relación con el otro.
B. Disrupción y poder (Deleuze, Foucault)
Desde Gilles Deleuze, la transformación subjetiva exige “líneas de fuga”: movimientos que rompan con estructuras que limitan la potencia de existir. La dependencia emocional constituye una estructura cerrada que captura el deseo y lo orienta exclusivamente hacia la aprobación del otro. Salir de esa dinámica supone un acto disruptivo, una reconfiguración del propio devenir.
Michel Foucault permite comprender la dependencia como una microestructura de poder. No se trata necesariamente de dominación explícita, sino de una asimetría relacional donde uno define las condiciones del vínculo y el otro internaliza esa lógica. El discurso amoroso puede funcionar como un régimen de verdad que normaliza la espera, el sacrificio y la subordinación como pruebas de afecto.
C. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Hans Jonas sostiene que la acción humana debe regirse por un principio de responsabilidad orientado al cuidado de la vida. En el plano interpersonal, esto implica no destruir ni la dignidad del otro ni la propia. La dependencia emocional, tal como se describe en el artículo, implica una renuncia progresiva a la responsabilidad sobre la propia existencia.
El llamado a “reconectar con uno mismo” puede leerse como una exigencia ética: asumir la responsabilidad de la propia identidad y de las consecuencias emocionales de las decisiones relacionales.
D. Sistemas complejos (Luhmann, Morin)
Desde la teoría de sistemas de Niklas Luhmann, las relaciones pueden entenderse como sistemas autopoiéticos sostenidos por dinámicas comunicativas. La dependencia emocional configura un circuito cerrado donde expectativa, frustración y esperanza se retroalimentan.
Edgar Morin aporta la idea de pensamiento complejo: los vínculos humanos no son lineales ni simples. La dependencia no surge solo de la voluntad individual, sino de factores culturales, históricos y psicológicos entrelazados. El artículo sugiere una salida individual, pero el fenómeno debe comprenderse dentro de una red más amplia de condicionamientos sociales.
E. Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han)
Byung-Chul Han analiza cómo la sociedad contemporánea promueve la autoexplotación y la búsqueda constante de validación. En este marco, la dependencia emocional puede intensificarse por dinámicas culturales que refuerzan la necesidad de reconocimiento externo.
La persona dependiente no solo espera afecto: se evalúa continuamente según la respuesta del otro. Esta lógica reproduce una forma de autoexplotación emocional donde el sujeto se convierte en vigilante de su propio valor.
3. Oportunidades y riesgos
Oportunidades
Promueve la reflexión crítica sobre el amor romántico idealizado.
Reivindica la autonomía como condición de relaciones sanas.
Visibiliza procesos psicológicos que suelen normalizarse culturalmente.
Invita a la reconstrucción de la identidad desde la responsabilidad personal.
Riesgos
Puede simplificar un fenómeno complejo al centrarse principalmente en la dimensión individual.
Existe el riesgo de patologizar toda forma de dependencia, sin distinguir entre dependencia destructiva e interdependencia saludable.
Puede omitir factores estructurales como desigualdades de género, presión cultural o precariedad emocional contemporánea.
4. Conclusión
El artículo examina la dependencia emocional como una forma de pérdida de identidad y autonomía en el contexto de relaciones afectivas. Desde una perspectiva filosófica, el fenómeno puede entenderse como una interrupción del impulso creativo vital, una estructura de poder sutil, una falla ética en la responsabilidad hacia uno mismo y un sistema relacional cerrado que se autoalimenta.
La propuesta central —recuperar la identidad y la autonomía— no es solo una recomendación psicológica, sino una exigencia ontológica y ética: volver a ser sujeto de la propia vida. La superación de la dependencia implica reactivar la capacidad de crear, decidir y asumir responsabilidad por el propio proyecto existencial.