El síndrome de la "impostora": por qué las mujeres se infravaloran más que los hombres

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1. INTRODUCCIÓN: RESUMEN DEL TEXTO

El artículo aborda el síndrome del impostor, especialmente en mujeres, como un fenómeno psicológico que afecta el bienestar emocional y profesional. Las entrevistadas (psicólogas y psiquiatras) explican cómo las mujeres tienden a infravalorar sus logros, sintiendo que no merecen su éxito y que eventualmente serán "descubiertas" como un fraude. Se identifican factores como la educación, las dinámicas laborales, la presión social y el género como causas profundas del síndrome. También se destaca cómo esto puede derivar en ansiedad, depresión y autoexigencia extrema.


2. ANÁLISIS FILOSÓFICO

A. Disrupción, poder y estructuras sociales

Michel Foucault / Gilles Deleuze

  • El síndrome del impostor no es simplemente una disfunción individual, sino un efecto discursivo del poder. Según Foucault, el discurso que legitima la meritocracia y el éxito como prueba objetiva del valor individual oculta las relaciones de poder estructurales que condicionan dicho reconocimiento.

  • Deleuze aportaría la idea de que la mujer que sufre este síndrome es víctima de estructuras rígidas de identidad y subjetividad. Las “líneas de fuga” que permitirían pensar nuevas formas de identidad femenina son bloqueadas por normas sociales interiorizadas.

Diagnóstico foucaultiano: el discurso del rendimiento opera como régimen de verdad que define el valor de la mujer según su capacidad de adaptarse al sistema, pero la hace dudar de sí misma si no encaja completamente.


B. Ética y responsabilidad en clave contemporánea

Hans Jonas / Byung-Chul Han

  • Desde Jonas, podríamos ver este fenómeno como una falla en la responsabilidad colectiva: las organizaciones y estructuras sociales no previenen, sino que intensifican condiciones de vulnerabilidad psicológica. No se trata solo de ayudar a la mujer a superar el síndrome, sino de transformar las condiciones que lo producen.

  • Byung-Chul Han destaca que la sociedad del rendimiento y la transparencia ha generado una subjetividad autoexplotada, que se vigila y se juzga constantemente. El síndrome del impostor sería una patología característica del neoliberalismo, donde el sujeto se convierte en su peor opresor.

Idea central: La exigencia constante de demostrar valor no es solo profesional, sino existencial. El fracaso interiorizado no es un error individual, sino un efecto estructural de la cultura de la positividad y la competencia.


C. Sistemas sociales y complejidad

Niklas Luhmann / Edgar Morin

  • Desde Luhmann, puede observarse que el sistema laboral y educativo opera como un sistema autopoiético que genera sus propios criterios de éxito y fracaso. La mujer queda atrapada en esta lógica y no encuentra reconocimiento dentro de los códigos establecidos.

  • Morin aportaría una crítica al reduccionismo de los enfoques psicológicos individuales. Aboga por una mirada compleja, que conecte aspectos culturales, estructurales, históricos y personales del fenómeno.

Síntesis sistémica: El síndrome del impostor es una expresión de una disfunción de reconocimiento en sistemas altamente diferenciados, donde el sujeto queda desarticulado de su propio valor.


D. Hegemonía y representación cultural

Antonio Gramsci / Frantz Fanon

  • Gramsci permite analizar cómo los medios y la cultura reproducen una hegemonía masculina del éxito, dificultando que las mujeres se apropien simbólicamente de sus logros. El síndrome del impostor es así un efecto cultural de subalternidad simbólica.

  • Fanon aportaría el enfoque de la interiorización de la mirada dominante. Las mujeres, como los colonizados, internalizan el juicio del otro, y esto genera una fractura en la identidad.

Diagnóstico cultural: El síndrome no es una patología aislada, sino una consecuencia del lugar que la cultura hegemónica ha asignado a la mujer en el orden del saber y el poder.


E. Lenguaje, discurso y percepción social

Ludwig Wittgenstein / Jürgen Habermas

  • El término "síndrome del impostor" funciona como un juego de lenguaje que permite nombrar una experiencia subjetiva difusa, pero también puede reificarla, fijándola como condición individual en lugar de política.

  • Habermas señalaría que el papel del periodismo debería promover una comunicación crítica que permita transformar colectivamente estas experiencias en temas de deliberación pública, no solo diagnósticos clínicos.

Análisis comunicativo: El artículo cumple una función positiva al visibilizar el fenómeno, pero podría profundizar más en sus raíces estructurales, promoviendo una acción transformadora colectiva.


3. CONCLUSIÓN: RIESGOS, OPORTUNIDADES Y HALLAZGOS FILOSÓFICOS

Oportunidades:

  • El artículo permite visibilizar un malestar existencial y social que ha sido históricamente silenciado, especialmente entre las mujeres.

  • Abre la posibilidad de repensar las estructuras laborales y educativas desde una mirada ética, compleja y crítica.

  • Conecta con un discurso público que puede despatologizar y colectivizar experiencias de vulnerabilidad.

Riesgos:

  • Puede reducirse a una visión psicologicista, sin atender a las causas estructurales del síndrome.

  • Al categorizarlo como "síndrome", existe el riesgo de medicalizar un malestar social, desplazando la responsabilidad del sistema a los individuos.

  • Podría caer en una visión superficial si no se vincula con cuestiones de poder, género y representación.

Aportes filosóficos clave:

  • El síndrome del impostor es un síntoma de un régimen de verdad basado en la autoexplotación, el rendimiento y el fracaso simbólico de los sujetos subalternos.

  • No debe tratarse solo desde la psicología clínica, sino desde una ontología del poder, la subjetividad y el reconocimiento.

  • Exige una respuesta ética colectiva, no solo terapéutica individual.