Si la economía de España es un cohete, por qué tú eres más 'pobre': estos son los grupos que prosperan y los que no

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Introducción

El texto aborda una paradoja: aunque la economía española muestra indicadores de crecimiento —se alude a que «va como un cohete»—, gran parte de la población no percibe mejoras en su situación económica, e incluso se siente más empobrecida. El artículo identifica qué colectivos prosperan y cuáles no en este escenario de crecimiento económico desigual. Esta situación plantea tensiones epistemológicas (cómo percibimos la realidad económica), ontológicas (qué significa prosperar, qué es pobreza), éticas (¿quién se beneficia?, ¿quién carga con los costes?), y sociales (desigualdad, movilidad). El presente análisis examinará estos aspectos desde marcos filosóficos.


Análisis filosófico

Creatividad (Henri Bergson, Alfred North Whitehead)

Desde la perspectiva de la creatividad —que en Bergson alude a la «élan vital», al devenir, a la novedad, y en Whitehead al proceso y la actualidad— podemos interrogar cómo aparece en el artículo un dinamismo económico que “va como un cohete”, pero al mismo tiempo una inercia social que impide que muchos sujetos se transformen positivamente. El crecimiento podría interpretarse como una fuerza creativa, pero la distribución de sus efectos evidencia que no todos los «agentes del devenir» participan activamente. Algunos grupos están estancados, lo cual plantea que el potente dinamismo económico no se convierte en transformación social para todos. En términos whiteheadianos, el “proceso” económico se efectúa, pero muchos “actuales” (los sujetos individuales) no experimentan el disfrute de sus potencialidades.

Disrupción o poder (Gilles Deleuze, Michel Foucault)

La metáfora del «cohete» implica una aceleración, una ruptura con el statu quo. Aquí cabe ver la economía como un mecanismo de disrupción: transformación rápida, cambio estructural. Pero, ¿quién detenta el poder en esa aceleración? Foucault nos invita a ver los regímenes de poder: los que controlan las palancas del crecimiento pueden distribuir sus beneficios, mientras otros quedan en los márgenes. Deleuze, con su filosofía del devenir y de la diferencia, destacaría que algunos sujetos –los que se adaptan, los que están conectados– se convierten en máquinas de aprovechamiento; otros quedan fuera del «fluir» y se transforman en residuos del sistema. El artículo sugiere que existirían grupos de vencedores y de perdedores, lo cual plantea que el crecimiento económico no es neutral: conlleva relaciones de poder, mecanismos de exclusión, zonas de anquilosamiento. La «velocidad» del cohete puede generar turbulencias que dejan atrás a segmentos sociales poco preparados o con barreras estructurales.

Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

Desde la ética de la responsabilidad de Hans Jonas podemos preguntarnos: ¿qué responsabilidad tienen los agentes (empresa, Estado, sociedad) en asegurar que el crecimiento beneficie a todos? El artículo denuncia que, pese a los buenos indicadores macroeconómicos, muchos ciudadanos no experimentan mejoras. Esto implica una falta de corresponsabilidad intergeneracional: ¿estamos construyendo una economía para unos pocos, dejando atrás a otros? La ética nos exige preguntarnos por la justicia distributiva, por el deber de proteger a los más débiles en contextos de cambio rápido. También se plantea una responsabilidad epistemológica: comprender las cifras y traducirlas en bienestar real, no sólo en estadísticas. El hecho de que varios grupos no prosperen exige una reflexión ética sobre las políticas que promueven el crecimiento sin asegurar equidad.

Sistemas complejos (Niklas Luhmann, Edgar Morin)

La economía, la sociedad, los grupos humanos constituyen sistemas complejos interrelacionados. Según Luhmann, los sistemas operan con autopoiésis, comunicaciones y sirven ciertos subsistemas (económico, político, social). El artículo refleja cómo el sistema económico está creciendo (subsistema económico) pero esto no se traduce automáticamente en mejoras para otros subsistemas (social, familiar, individual). Morin enfatiza la necesidad de ver la complejidad: múltiples factores (empleo, precariedad, distribución, vivienda, demografía) interactúan, y un indicador positivo puede ocultar contradicciones profundas. El “cohete” económico puede estar propulsado por componentes (turismo, exportaciones, inmigración) pero en el nivel de los colectivos humanos emergen tensiones: precariedad, falta de movilidad, grupos que quedan fuera. La visión global no garantiza la experiencia individual. Este desequilibrio es típico en sistemas complejos: éxito aparente en un nivel, pero fallos en otros.

Tecnología, transparencia, auto‑explotación (Byung‑Chul Han)

Aunque el artículo trata sobre economía más que tecnología directa, podemos aplicar la idea de Byung‑Chul Han sobre la auto‑explotación y la psicopolítica: los ciudadanos pueden sentirse empobrecidos a pesar del crecimiento porque participan en un régimen donde se les exige estar siempre activos, flexibles, emprendedores. Si la economía va rápido, los individuos deben correr más: trabajar más horas, aceptar contratos precarios, adaptarse constantemente. Esto genera un tipo de auto‑explotación que no se compensa con reconocimiento ni salario proporcional. Además, la transparencia puede ser engañosa: los indicadores macro sugieren que todo va bien, pero la experiencia micro es otra. Esta disonancia produce malestar, alienación: crecer para unos pocos, esforzarse más para la mayoría. La lógica del “cohete” económico contiene implícitamente una aceleración de la vida laboral y económica, que no necesariamente mejora la calidad de vida.


Identificación de oportunidades y riesgos

Oportunidades:

  • El crecimiento económico ofrece una plataforma para mejorar colectivamente el bienestar si se redirige adecuadamente.

  • Reconocer los grupos que no prosperan permite diseñar políticas más focalizadas, inclusivas.

  • El análisis filosófico abre camino para un debate más profundo que va más allá de los números: calidad de vida, dignidad, justicia.

Riesgos:

  • Si sólo unos pocos se benefician, el crecimiento puede agravar la desigualdad y erosionar la cohesión social.

  • La percepción de injusticia —«yo no me he beneficiado»— puede generar desencanto, falta de legitimidad política.

  • Puede generarse una “economía dual”: cohete para los de arriba, estancamiento para los de abajo.

  • La ausencia de transparencia real o la incapacidad de traducir crecimiento en bienestar individual puede alimentar alienación, resignación, y formas de protesta o desconfianza.


Conclusión

El artículo pone de relieve una tensión esencial: el sistema económico de España aparenta despegar, pero esa aceleración no alcanza a todos los sujetos por igual. Desde las perspectivas filosóficas analizadas: la creatividad queda parcial, la disrupción está mediada por poder, la responsabilidad ética se incumple parcialmente, los sistemas revelan fallos de integración, y la lógica tecnológica‑laboral exige demasiado individuo y da poco retorno. En suma: el crecimiento sin equidad puede reproducir estructuras de desigualdad bajo otra forma. La clave filosófica es reconocer que prosperar no es sólo crecer, sino crecer para y con todos los sujetos humanos. Si no se aborda esta dimensión, el “cohete” económico podría convertirse en una carrera de unos pocos con estela de muchos a remolque.