I. Introducción breve
El artículo revela que solo el 20% de las universidades españolas han despedido a docentes denunciados por acoso o discriminación, según datos recopilados por el Ministerio de Universidades. Las situaciones denunciadas incluyen acoso sexual, discriminación de género, orientación sexual, ideología o identidad étnica. A pesar de existir protocolos, el seguimiento y la aplicación de sanciones son desiguales. Las universidades muestran una respuesta institucional fragmentada, en muchos casos marcada por la opacidad o la lentitud.
II. Análisis filosófico
1. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
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Principio de responsabilidad: La universidad, como institución formadora de futuras generaciones, tiene la obligación moral de garantizar un entorno libre de violencia y discriminación. Jonas subraya que los actos presentes deben contemplar sus consecuencias futuras; en este caso, la pasividad institucional puede normalizar el abuso y socavar la confianza social en la educación superior.
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Ética del futuro: El tratamiento insuficiente de estas denuncias erosiona el principio de responsabilidad hacia los estudiantes actuales y futuros, especialmente hacia mujeres y colectivos vulnerables.
2. Poder, discurso y estructuras (Michel Foucault)
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Poder y conocimiento: El artículo evidencia cómo el poder institucional (universidades) configura lo que se considera "verdadero" o "creíble" en los casos de acoso. La decisión de actuar o no depende de jerarquías internas, no necesariamente de la verdad de los hechos.
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Discurso y regímenes de verdad: Las universidades que no actúan generan un discurso implícito: “El abuso puede ser tolerado si no daña la imagen institucional”. Este régimen de verdad refuerza el silencio de las víctimas y reproduce relaciones de poder asimétricas.
3. Dinámicas sociales y hegemonía (Antonio Gramsci / Byung-Chul Han)
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Hegemonía cultural (Gramsci): La inacción frente al acoso refuerza estructuras dominantes patriarcales, manteniendo un orden institucional que invisibiliza el sufrimiento y desalienta la denuncia.
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Transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han): Aunque muchas universidades adoptan protocolos, lo hacen como instrumentos de imagen más que de transformación real. Esta simulación de compromiso refuerza la cultura del rendimiento y el maquillaje ético.
4. Complejidad sistémica (Luhmann / Morin)
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Luhmann: La universidad funciona como sistema autopoiético, con dinámicas internas autorreferenciales. La lentitud o falta de respuesta ante denuncias se explica por su necesidad de proteger la estabilidad sistémica antes que a las personas.
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Morin: El tratamiento fragmentado del problema (solo se actúa en algunos casos, según intereses) muestra una gestión reduccionista de un fenómeno complejo. La violencia estructural exige un enfoque integrador que aborde género, poder, cultura institucional y comunicación.
5. Devenir, disrupción y líneas de fuga (Deleuze)
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Líneas de fuga: Las víctimas, al denunciar, operan como agentes de ruptura en el sistema. Pero el sistema (universidad) tiende a reabsorber estas líneas de fuga mediante burocracia o silencio.
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Diferencia: El artículo pone en tensión la norma y la diferencia. Las universidades deben asumir su devenir ético-institucional y no mantenerse en esquemas conservadores.
6. Lenguaje y representación (Wittgenstein / Habermas)
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Juegos de lenguaje (Wittgenstein): El uso de términos como "protocolo", "denuncia", "investigación interna" y "falta de pruebas" en el discurso universitario redefine la percepción social del acoso. La neutralización del lenguaje técnico puede deshumanizar el fenómeno.
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Acción comunicativa (Habermas): La falta de transparencia debilita el potencial del diálogo racional y democrático. El artículo, al visibilizar esta falta, recupera el sentido crítico del periodismo como espacio de deliberación pública.
III. Conclusión: Riesgos, oportunidades y hallazgos
Oportunidades:
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Visibilizar las fallas estructurales en la gestión universitaria permite iniciar un debate ético y político sobre el papel real de estas instituciones.
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La presión pública puede activar mecanismos de responsabilidad y transformación cultural.
Riesgos:
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La impunidad institucional perpetúa el daño a las víctimas, desincentiva nuevas denuncias y erosiona el valor de la educación como espacio seguro.
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El uso superficial de protocolos puede legitimar el statu quo sin provocar cambios reales.
Hallazgos conceptuales:
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El artículo ilustra una tensión entre ética institucional y poder organizacional.
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Se configura un escenario donde el discurso público y el lenguaje técnico son herramientas tanto de emancipación como de encubrimiento.
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La universidad como sistema cerrado necesita abrirse a dinámicas complejas de cambio, reconociendo su papel no solo educativo, sino ético y social.