El porno inmobiliario o cuando los anuncios de casas de lujo se convierten en un espectáculo obsceno

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Introducción breve

El artículo examina la creciente tendencia en redes sociales, especialmente TikTok, de mostrar viviendas de lujo mediante una estética seductora, provocadora y exageradamente aspiracional. Estas presentaciones, muchas veces realizadas por agentes inmobiliarios o influencers, no solo exhiben propiedades inaccesibles para la mayoría de la población, sino que construyen una narrativa estética que glorifica la desigualdad y promueve un ideal consumista extremo. El texto introduce el concepto de "porno inmobiliario" para describir este fenómeno, denunciando su carácter obsceno en contextos de crisis habitacional y precariedad generalizada.


Análisis filosófico

A. Creatividad y emergencia (Bergson y Whitehead)

Este fenómeno puede interpretarse, paradójicamente, como una forma de desviación creativa. No en el sentido afirmativo bergsoniano de "élan vital", sino como una utilización creativa del medio digital para magnificar estructuras de poder ya existentes. Los vídeos generan una duración artificial del deseo —una experiencia fluida e inacabable de consumo aspiracional—, sin conexión con la realidad vivida.

Whitehead hablaría de una falta de armonía entre esta creatividad digital y el entorno social real. Lejos de integrar la innovación con la experiencia colectiva, estos contenidos fracturan aún más la brecha social. La creatividad es aquí vehículo de distorsión, no de síntesis.


B. Disrupción, poder y diferencia (Deleuze y Foucault)

Desde Deleuze, se puede afirmar que este contenido no representa una "línea de fuga", sino su contrario: una repetición diferencial al servicio del sistema. Aunque el formato es nuevo, el mensaje es conservador: reafirma la idea de que el éxito se mide por la posesión de lo inaccesible. No hay devenir, sino una reterritorialización de la aspiración capitalista.

Con Foucault, el análisis se adentra en las relaciones de poder y saber. El discurso de estos vídeos crea un nuevo régimen de verdad donde lo bello, lo deseable y lo valioso está vinculado con la inaccesibilidad económica. El discurso inmobiliario no describe viviendas: produce una visión del mundo en la que la desigualdad se erotiza y se estetiza. Así, la visibilidad de la riqueza se convierte en una forma de dominio simbólico.


C. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

Desde la ética de la responsabilidad, este fenómeno representa una profunda irresponsabilidad mediática. En un contexto de emergencia habitacional, promocionar mansiones inalcanzables como contenido aspiracional es éticamente cuestionable. Jonas nos recuerda que debemos anticipar las consecuencias de nuestras acciones a largo plazo. ¿Qué tipo de subjetividades se están formando? ¿Qué clase de sociedad estamos alimentando con este discurso?


D. Sistemas sociales y complejidad (Luhmann y Morin)

Aplicando a Luhmann, el "porno inmobiliario" puede verse como un producto del sistema mediático autopoético que, para sobrevivir, recicla símbolos de estatus cada vez más extremos. La lógica de la visibilidad en redes impone que solo lo extraordinario (en este caso, lo excesivo) sea comunicable.

Morin invitaría a observar cómo esta fragmentación del discurso habitacional —entre lujo y miseria— impide una visión compleja de la vivienda como derecho, necesidad, espacio social. El sistema no se articula como totalidad, sino como espectáculo segregador.


E. Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han)

Este fenómeno es ejemplar desde la perspectiva de Han. La autoexplotación del deseo aspiracional es clave: los consumidores no solo ven estos vídeos, sino que se autoimponen comparaciones, metas y frustraciones. No hay opresión directa: es un poder seductor, que actúa por la positividad de la imagen. La pornografía inmobiliaria opera como una forma de violencia simbólica dulce, en la que el espectador participa voluntariamente en su propia desvalorización.

Además, el imperativo de transparencia —mostrar cada rincón del lujo— no revela, sino que oculta la realidad: legitima la desigualdad bajo la máscara de entretenimiento.


F. Lenguaje, hegemonía y simulacro (Wittgenstein, Gramsci, Baudrillard)

Wittgenstein lo explicaría como un juego de lenguaje en el que “vivienda” ya no significa refugio o derecho, sino estatus y deseo. El lenguaje visual de estos vídeos crea nuevas normas culturales sobre lo que se considera una “vida deseable”.

Gramsci vería aquí una operación de hegemonía cultural: el capital simbólico de la élite se universaliza mediante la estetización digital. El resultado es la naturalización del privilegio.

Desde Baudrillard, esto constituye un caso claro de simulacro: no se vende una casa, sino un signo. La casa deja de ser un objeto real y se convierte en un ícono hiperreal, más real que la realidad, pero vacío de contenido vital.


Conclusión

El artículo presenta un caso paradigmático de cómo la tecnología, los medios y el capital convergen para generar una narrativa visual de la exclusión normalizada. Bajo la apariencia de entretenimiento, se reproduce un discurso profundamente desigual, disfrazado de aspiración estética.

Oportunidades:

  • Visibilización de nuevas formas de poder simbólico.

  • Apertura de debates éticos sobre la representación de la riqueza.

Riesgos:

  • Naturalización de la desigualdad como espectáculo.

  • Autoexplotación emocional y afectiva del espectador.

  • Desconexión creciente entre discurso público y realidad social.

Desde una perspectiva filosófica crítica, el “porno inmobiliario” no es sólo una moda digital, sino un síntoma de una cultura que ha erotizado la desigualdad y estetizado la exclusión.