Identificación del contexto del texto
El artículo se sitúa en España, en un momento en que el mercado de la vivienda presenta una desaceleración: el número de ventas ha aumentado moderadamente (6,3 % en los siete primeros meses de 2025 respecto al año anterior) pero se aprecia un “freno” en la dinámica de crecimiento.
Se señala que, a pesar de factores favorables como el aumento del empleo, subida de salarios y precios de interés relativamente bajos, el mercado enfrenta un déficit de oferta de viviendas (unos 625.000 hogares según el informe citado) y un encarecimiento de los precios (+9,7 % interanual en el primer semestre de 2025).
Los actores involucrados incluyen: los compradores potenciales de vivienda, los promotores inmobiliarios y la construcción, los poderes públicos con sus regulaciones (por ejemplo en suelo, normativas de alquiler, etc.), los economistas que analizan el sector (BBVA Research, Observatorio Inmobiliario) y evidentemente la sociedad en general — en tanto que el acceso a la vivienda es un asunto colectivo.
La tensión central: entre una demanda que tiene impulso (mejor empleo, salarios en ascenso) y una oferta que no responde con suficiente agilidad — lo que genera precios al alza y limita la capacidad real de compra.
Resumen del contenido
El artículo explica que aunque el número de viviendas vendidas en 2025 crece, ese crecimiento se está debilitando: la razón principal es la escasez de oferta y el incremento de precios, que desincentivan al comprador.
Se apunta que en el primer semestre de 2025 los precios de vivienda subieron un 9,7 % interanual.
El déficit estimado de viviendas para hacer frente a la demanda es de 625.000 hogares, de acuerdo con el informe de BBVA Research.
Entre los factores que dificultan la oferta se encuentran: la lentitud en la transformación del suelo, la incertidumbre normativa, la escasez de mano de obra cualificada en la construcción, lo que retrasa los proyectos y los encarece.
Se advierte de que el precio seguirá subiendo en 2025 (alrededor de un 10 %) y en 2026 (cerca de un 7 %) a pesar de que la construcción aumentará (10 % en 2025, 12 % en 2026) pero de forma “insuficiente”.
En conclusión, el mercado presenta un desequilibrio: demanda sana pero oferta débil, lo cual mantiene los precios altos y limita las operaciones de compra.
Aplicación de perspectivas filosóficas
A continuación, se analizan diversas categorías filosóficas aplicadas a este fenómeno.
1. Creatividad (Henri Bergson, Alfred North Whitehead)
Desde la óptica de la creatividad, podemos considerar cómo se manifiesta una «creación» de entorno urbano, vivienda y ciudad. Bergson habla del devenir, de la creación continua donde la innovación y la fluidez son clave. En el mercado inmobiliario vemos sin embargo bloqueos: la transformación del suelo se ralentiza, la oferta no se adapta a la demanda. Esa falta de creación efectiva frena el devenir urbano.
Whitehead, por su parte, entiende la realidad como proceso de devenir, de relaciones dinámicas. En este sentido, la vivienda no es solo un bien estático, sino un nodo en una red compleja de relaciones económicas, sociales, laborales. La rigidez de la oferta rompe la fluidez que Whitehead sugeriría idealmente.
Desde esta perspectiva, el problema no es solo cuantitativo sino creativo: ¿cómo idear nuevos modelos de vivienda, nuevas formas de oferta, nuevos procesos de construcción que respondan a la demanda dinámica?
2. Disrupción o poder (Gilles Deleuze, Michel Foucault)
Deleuze valorizaría las líneas de fuga, las configuraciones que rompen el statu quo. Aquí, la normatividad rígida, la burocracia del suelo, la escasez de mano de obra son barreras que impiden líneas de fuga para nuevos modelos de vivienda. La falta de flexibilidad normativo‑estructural actúa como fuerza de estabilización, inhibiendo el cambio.
Foucault, desde su análisis del poder, nos invitaría a ver cómo las regulaciones (ley del suelo, control de alquileres, restricciones a grandes tenedores) constituyen un dispositivo de poder que modula el acceso a la vivienda. La incertidumbre normativa mencionada en el artículo es una forma de poder que disciplina al mercado y a los actores (inversores, constructores, compradores) generando un efecto de inseguridad y ralentización.
Así, el poder regulatorio y los mecanismos institucionales operan como fuerzas que condicionan la creación de vivienda e inciden en quién accede y en qué condiciones.
3. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Hans Jonas, con su imperativo de responsabilidad ante el futuro, nos hace reflexionar: la vivienda es un bien fundamental para la vida humana. ¿Qué responsabilidad tenemos como sociedad hacia quienes buscan vivienda? Si la oferta es insuficiente y los precios inaccesibles, se plantean problemas éticos de acceso y justicia social.
La falta de vivienda asequible afecta la dignidad humana, la posibilidad de arraigo, de estabilidad. El artículo señala que pese a la mejora laboral, la vivienda empuja hacia el desajuste. Desde una ética de la responsabilidad se requiere que el sistema responda — no solo mercados regulados por oferta‑demanda — sino políticas que garanticen el derecho a la vivienda.
Además, la transformación del suelo o la formación de mano de obra cualificada no son solo cuestiones técnicas, sino éticas: se trata de preparar el futuro, de cuidar la capacidad de construir ciudad sostenible.
4. Sistemas complejos (Niklas Luhmann, Edgar Morin)
Luhmann nos diría que el mercado inmobiliario es un sistema social autónomo con sus propias comunicaciones, códigos y lógica: oferta‑demanda, precios, regulación. Pero está interconectado con otros sistemas: laboral, financiero, regulatorio, educativo (mano de obra). Cuando alguno de esos subsistemas falla (por ejemplo falta de mano de obra), todo el sistema se ve afectado. El artículo lo evidencia: la construcción frena por falta de personal, lo cual ralentiza la oferta.
Morin, con su pensamiento complejo, subraya que no hay una única causa sino múltiples interrelaciones: crecimiento económico, empleo, salarios, oferta de suelo, normativa, demografía, migración, atención pública. El desequilibrio que se describe es típico de un sistema complejo: múltiples variables que interactúan, muchos agentes, efectos retardados. Las predicciones de crecimiento de precios (“alrededor del 10 % este año”) son inciertas dentro del complejo entramado.
Desde esta óptica, las políticas deben ser transversales, sistémicas, no fragmentadas: suelo, regulación, formación laboral, inversión pública‑privada, migración, coordinación entre administraciones (como menciona el artículo).
5. Tecnología, transparencia, autoexplotación (Byung‑Chul Han)
Byung‑Chul Han habla de la sociedad del rendimiento y la autoexplotación, de cómo los individuos se responsabilizan de su propio éxito pero también de sus fracasos. En el ámbito de la vivienda, los compradores se ven presionados: deben mejorar su empleo, salarios, ajustar su perfil financiero, para poder acceder a un bien cada vez más caro. Ellos mismos están en la lógica del rendimiento: conseguir vivienda como éxito personal.
Por otro lado, la construcción también sufre de precariedad, falta de mano de obra cualificada y tareas que requieren cada vez más rendimiento y menos margen de error, lo que puede llevar a autoexplotación del trabajador. El artículo menciona la dificultad de atraer jóvenes a la construcción.
La transparencia es clave: la incertidumbre normativa genera opacidad, riesgo. La falta de seguridad jurídica es mencionada como freno: “la incertidumbre normativa… repercute en la toma de decisiones de los constructores”. Desde Han se podría argumentar que ese déficit de transparencia refuerza un sistema de presión y rendimiento sin garantías.
Identificación de oportunidades y riesgos
Oportunidades
-
La demanda de vivienda se mantiene sólida gracias al empleo y los salarios: hay base social para impulsar mejoras.
-
Inversión pública prevista en el Plan de Vivienda 2026‑2030, lo que abre espacio para políticas más ambiciosas.
-
Si se desbloquean los cuellos de botella (suelo, normativa, mano de obra), se podría generar un cambio significativo: creatividad en el modelo constructivo, nuevas tipologías de vivienda, mejor coordinación institucional.
Riesgos
-
Si la oferta continúa siendo insuficiente, los precios seguirán subiendo y los compradores quedarán fuera, lo que puede agravar la desigualdad social y el acceso a la vivienda digna.
-
La incertidumbre normativa y la escasez de mano de obra pueden provocar estancamiento del sector, inversiones paralizadas, deterioro de la habitabilidad urbana.
-
Un sistema cada vez más centrado en el rendimiento individual (compra como logro) puede invisibilizar los derechos colectivos al hábitat y reforzar la lógica de mercado frente a la lógica social.
-
Si no se aborda la interrelación sistémica (suelo, legislación, formación, demografía), las medidas aisladas serán insuficientes y podrían generarse efectos no deseados o contraproducentes.
Conclusión
El artículo presenta un panorama crítico del mercado de la vivienda en España: aunque la demanda goza de factores favorables, la oferta no responde con suficiente profundidad, generando un desequilibrio que impulsa al alza los precios y ralentiza las ventas. Desde una mirada filosófica, este fenómeno conecta con la creatividad y devenir incompletos del entorno urbano (Bergson, Whitehead), con las dinámicas de poder regulatorio y estructural (Deleuze, Foucault), con la responsabilidad ética de garantizar vivienda digna (Hans Jonas), con la complejidad sistémica del mercado‑ciudad (Luhmann, Morin), y con las presiones individuales de rendimiento y autoexplotación en la era contemporánea (Byung‑Chul Han).
El desafío es múltiple: transformar la oferta, reformar el suelo, atraer mano de obra, generar seguridad jurídica, coordinar administraciones y políticas. Las oportunidades existen, pero también los riesgos — en particular el de agravar la desigualdad social. En última instancia, el acceso a la vivienda no es solo un asunto económico, sino un problema profundamente ontológico, social y ético: ¿qué tipo de ciudad queremos y para quiénes?