Introducción
El artículo informa sobre un estudio de Universidad de Alicante y Università di Roma Tor Vergata que encuentra que, entre parejas de más de 50 años, tener algún problema de salud por parte de uno de los miembros incrementa la probabilidad de divorcio en aproximadamente un 19 %. Los autores apuntan a que los mecanismos implicados incluyen deterioro de salud mental, declive cognitivo y tensiones económicas en el hogar. El artículo también señala que este efecto no aparece inmediatamente tras el problema de salud, sino que se intensifica gradualmente.
Análisis filosófico
A continuación aplicaremos varias perspectivas filosóficas para explorar el significado y las implicaciones de este estudio.
Creatividad (Henri Bergson, Alfred North Whitehead)
Desde la óptica de Bergson y Whitehead se puede entender la vida conyugal como un proceso creativo, continuo, en el que ambas partes participan en la “duración” (Bergson) de la relación, y en la que los eventos de salud pueden interrumpir o transformar esa duración creativa. El cambio de estado de salud hace que el “flujo” de la vida relacional se vea interrumpido, exigiendo nuevas formas creativas de responder: adaptación, renegociación del vínculo, reorganización de rutinas. En términos de Whitehead, la pareja podría considerarse como un “evento” relacional que se ve influido por nuevos “prehensiones” (experiencias) como el deterioro cognitivo o la crisis de salud. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿hasta qué punto la creatividad relacional se ve obstaculizada por la enfermedad? ¿Puede surgir un nuevo tipo de relación (una nueva “concrescencia” en el sentido whiteheadiano) tras el impacto de la salud? El estudio sugiere que con frecuencia la relación no se renueva creativamente, sino que se desgasta hacia la ruptura.
Disrupción o poder (Gilles Deleuze, Michel Foucault)
Desde la perspectiva de Deleuze, podemos ver el problema de salud como un “evento‑disrupción” que desenreda las líneas de fuga de la vida conyugal: el fluir habitual se interrumpe, aparecen nuevos devenires (por ejemplo de cuidador, de dependiente), lo que puede generar tensiones que ya no se integran en la relación existente. Foucault, por su parte, nos invita a ver cómo funcionan las dinámicas de poder y dependencia en la pareja: la enfermedad puede reconfigurar quién tiene agencia, quién es dependiente, quien cuida y quien es cuidado. El poder cambia: el miembro que estaba en posición “fuerte” puede pasar a estar en situación de vulnerabilidad, y la pareja debe renegociar roles y estructuras de poder. Si no se hace, la inestabilidad creciente puede conducir a la separación. Además, Foucault podría señalar cómo se normaliza el cuidado, la dependencia, la enfermedad como parte del sistema social — y cómo estos cambios se traducen en ámbitos privativos como la pareja.
Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Hans Jonas puso el acento en la ética de la responsabilidad en contextos donde la tecnología y la biología varían rápidamente, pero también su pensamiento se puede aplicar a situaciones de vulnerabilidad humana. En este caso, la pareja mayor que enfrenta un problema de salud debe asumir responsabilidades nuevas: cuidado, apoyo, contención emocional, reorganización de vida. Hay una ética del cuidado que emerge: ¿cómo se responsabiliza cada uno del otro cuando cambia la capacidad de uno? La ruptura ante la enfermedad plantea preguntas éticas complejas: ¿hasta qué punto la continuidad de la relación es un deber moral incluso cuando las condiciones cambian? ¿Y cuándo la ruptura es ética, si la vida conjunta se vuelve insostenible? Hay también una responsabilidad social: el sistema de salud, los entornos familiares, la política social — todos participan en que la enfermedad no se convierta en causa de disolución. El estudio, al identificar tensiones económicas como factor mediador, muestra que la responsabilidad no está solo en la pareja sino en el entorno.
Sistemas complejos (Niklas Luhmann, Edgar Morin)
Desde la óptica de los sistemas complejos se puede ver la pareja como un subsistema dentro de otros sistemas (familiares, sociales, económicos, de salud). Un problema de salud de uno de los miembros actúa como perturbación que se propaga a través de estos sistemas: afecta al sistema económico doméstico, al sistema de salud, al sistema de apoyo social, al sistema emocional de la pareja. Morin enfatizaría la interconexión y la “incertidumbre”: la enfermedad introduce incertidumbre, cambios en variables que antes parecían estables. Luhmann podría decir que la pareja tiene que reorganizar su “autopoiesis” (su propia reproducción relacional): si la enfermedad lleva a una disrupción en la comunicación, en los roles, en la funcionalidad, el sistema puede colapsar. El estudio indica que el efecto no es inmediato, sino gradual — lo que encaja con la lógica de los sistemas complejos donde las bifurcaciones y las dinámicas no lineales juegan un gran papel.
Tecnología, transparencia, autoexplotación (Byung‑Chul Han)
Byung‑Chul Han analiza cómo la sociedad del rendimiento, la autoexplotación y la transparencia afectan la subjetividad. En el contexto de la pareja mayor con problemas de salud, se puede observar cómo la “capacidad productiva” del individuo cambia y puede sentirse menos valorado, lo que afecta la relación. La tecnología médica, el seguimiento de la salud, la medicina preventiva — todos podrían generar una conciencia de vulnerabilidad que la pareja debe afrontar. Además, en una sociedad que valora el bienestar y el desempeño, la enfermedad puede sentirse como fracaso personal, y la pareja puede no estar preparada para lidiar con esa vulnerabilidad. La transparencia impuesta (por ejemplo, la exposición del deterioro) puede romper la intimidad relacional. Hay una forma de autoexplotación: el miembro enfermo puede sentir que debe “seguir siendo útil”, el otro puede sentir que debe “dar más de sí”, y la relación se convierte en un desempeño de roles de cuidadores-productores. Esto puede generar desgaste, y con el tiempo conducir al divorcio.
Identificación de oportunidades y riesgos
Oportunidades
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El análisis muestra que reconocer la enfermedad como factor que afecta la vida conyugal mayor permite diseñar intervenciones preventivas (apoyo psicológico, financiero, social) que fortalezcan la relación.
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Este estudio abre la posibilidad de repensar la vida conyugal en las etapas maduras no solo como mantenimiento, sino como transformación activa ante crisis de salud: oportunidad de creatividad relacional.
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Puede motivar políticas sociales que reconozcan la interrelación salud‑familia‑relación y fomenten sistemas de soporte que eviten que la enfermedad desencadene la ruptura.
Riesgos
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Existe el riesgo de estigmatización de la enfermedad como “causa de divorcio”, lo cual podría culpabilizar a uno de los miembros o a la pareja.
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Puede generar una visión reductiva de la pareja mayor: que solo es vulnerable, dependiente, en riesgo de disolución, sin ver su potencial de resiliencia o transformación.
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Desde una perspectiva ética, si la ruptura se considera inevitable ante la enfermedad, se podría menospreciar el cuidado, la solidaridad y la responsabilidad entre miembros de la pareja.
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En términos sociales, si el sistema no interviene, esta dinámica puede agravar desigualdades: quienes tienen menos recursos económicos o redes de apoyo pueden estar en mayor riesgo.
Conclusión
El artículo evidencia la conexión entre salud y estabilidad conyugal en edades maduras, señalando un aumento del 19 % en la probabilidad de divorcio tras un problema de salud en uno de los miembros de la pareja. Desde la perspectiva filosófica, podemos ver que esa situación pone en juego la creatividad relacional (Bergson/Whitehead), las dinámicas de poder y dependencia (Deleuze/Foucault), la ética del cuidado y responsabilidad (Hans Jonas), la complejidad de sistemas interrelacionados (Luhmann/Morin) y los efectos de la tecnología y el rendimiento en la subjetividad (Byung‑Chul Han).
En síntesis: la enfermedad actúa como un disruptor de la vida conyugal que exige nuevas formas de relacionarse, de comunicar, de repartirse responsabilidades. Si la pareja no logra adaptarse, el sistema relacional puede colapsar. Pero también —y esta es la oportunidad— es una ocasión para reinventar la relación, para transformar la vulnerabilidad en solidaridad, para diseñar apoyos que refuercen la unión. Los riesgos, sin embargo, son claros: estigmatización, desigualdades, invisibilización del cuidado.
En suma: la salud, la vejez, la relación de pareja —no pueden verse aisladamente: forman un complejo entramado que exige una mirada filosófica que integre creatividad, poder, ética, sistemas y tecnología.