Introducción: Panorama del problema
El artículo de 20minutos alerta de un fenómeno creciente en España: las bajas laborales por problemas de salud mental, especialmente ansiedad y depresión, han aumentado de forma sostenida en los últimos años. Se menciona que estas ausencias han crecido alrededor de un 52 % en cinco años, con un impacto económico estimado de 81 000 millones de euros en la economía española.
Además, se relata un caso personal donde una profesional sufre un ataque de ansiedad camino al trabajo, lo que la obliga a replantear su relación con su empleo y su propio cuerpo como señal de alarma.
Este fenómeno no es aislado: el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha señalado que los trastornos mentales se han convertido en la segunda causa de baja por incapacidad temporal, precedidos solo por dolencias físicas como las algias.
Análisis filosófico aplicado
1. Creatividad y fuerza vital (Bergson, Whitehead)
Desde una perspectiva bergsoniana, el bienestar mental y la creatividad forman parte de la élan vital que impulsa la acción humana. La incapacidad para sostener la vida laboral y afectiva puede interpretarse como una fractura del proceso creativo de la vida cotidiana, donde el trabajo deja de ser una fuente de energía para convertirse en un agente que consume la vitalidad. La ansiedad y la depresión funcionan aquí como indicadores de una disrupción en la fuerza vital del individuo ante estructuras laborales rígidas.
2. Disrupción del poder y biopolítica (Foucault, Deleuze)
Foucault señalaba cómo las instituciones modernas regulan y disciplinan los cuerpos y las mentes. El aumento de bajas por salud mental puede entenderse como una reacción a la normatividad laboral intensiva, donde las lógicas productivas disciplinan los límites del sujeto. En este contexto, la sociedad productivista impone una biopolítica del rendimiento, dejando poco espacio para la fragilidad humana. La ansiedad —como síntoma de resistencia corporal— expone los límites disciplinarios del neoliberalismo del trabajo.
3. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Hans Jonas enfatiza la responsabilidad hacia el futuro y hacia el otro. El hecho de que tantas personas lleguen al colapso mental producto del trabajo sugiere un fallo ético profundo en la gestión organizacional y social. Esto plantea la pregunta ética: ¿tenemos responsabilidad social de crear estructuras laborales que respeten la dignidad mental de las personas? Ignorar esta responsabilidad pone en riesgo no solo al individuo, sino al tejido social en su conjunto.
4. Sistemas complejos y entorno laboral (Luhmann, Morin)
Según la teoría de sistemas de Luhmann y el pensamiento complejo de Morin, el trabajo no puede analizarse de manera aislada: está interconectado con la vida social, familiar, económica y política. El aumento de bajas evidencia que el sistema laboral español —y posiblemente global— está fallando en integrar los subsistemas de bienestar emocional, regulación del estrés y calidad de vida. El crecimiento exponencial de estos problemas indica una disonancia sistémica que va más allá de casos individuales.
5. Tecnología, autoexplotación y sociedad del rendimiento (Byung‑Chul Han)
Byung‑Chul Han describe la sociedad contemporánea como una sociedad del rendimiento, donde ya no hay “otros” que nos obliguen a producir, sino un mandato interiorizado de autoexplotación. Los individuos ya no son explotados por fuerzas externas visibles, sino por una exigencia interna de rendimiento perfecto. Esto se traduce en estrés crónico, ansiedad y depresión que, como el artículo evidencia, terminan reflejándose en alza de bajas laborales.
Identificación de oportunidades y riesgos
🟩 Oportunidades
Visibilización del problema: El propio hecho de que medios y organismos hablen del fenómeno ayuda a desestigmatizar la salud mental en el ámbito laboral.
Prevención y cambio estructural: Estudios e informes del INSST y otros organismos instan a crear entornos de trabajo más humanos y saludables, con formación en detección temprana de riesgo psicosocial.
🟥 Riesgos
Estigmas persistentes: A pesar de la información pública, muchas personas y empresas siguen viendo la salud mental como un “problema menor” o una excusa.
Coste emocional y social: El sufrimiento individual tiene impactos que van más allá del mercado laboral: deterioro de relaciones personales, crisis de identidad, pérdida de sentido vital.
Respuestas superficiales: Iniciativas de bienestar laboral que no aborden causas profundas (como cultura de trabajo intensivo o precariedad) pueden quedarse en medidas simbólicas sin impacto real.
Conclusión
El crecimiento de las bajas por salud mental en España es síntoma y efecto simultáneo de múltiples tensiones: estructuras laborales deshumanizantes, presión de rendimiento, precariedad social y falta de reconocimiento ético de la condición humana. Más allá de cifras económicas, este fenómeno refleja una crisis civilizatoria en la forma en que concebimos el trabajo y la vida.
Para revertirlo, es crucial que instituciones, empresas y sociedad se planteen reformas profundas —no solo medidas paliativas— que respeten la dignidad, integren el bienestar emocional y creen espacios de trabajo que permitan vida en armonía con el trabajo, y no en conflicto continuo.