1. Identificación del contexto del texto
El artículo aborda la aparente paradoja de que, pese a que aumentan las denuncias por violencia de género en España, el número de asesinatos no desciende de forma significativa. A través de datos oficiales y argumentos psicológicos y sociales, el texto intenta explicar por qué esta violencia persiste estructuralmente, más allá de las cifras formales y medidas institucionales.
Actores involucrados:
Las víctimas — mujeres que sufren violencia de género.
La sociedad — que aprende y reproduce normas sociales.
Los agresores — cuya conducta se enraíza en dinámicas de poder y aprendizaje social.
2. Resumen del contenido
El artículo presenta cifras recientes de asesinatos de mujeres a manos de parejas o exparejas y señala cómo estas cifras no disminuyen a pesar de mayores tasas de denuncia. La tesis central es que el problema no solo es legal o institucional, sino psicosocial y estructural: hay patrones de pensamiento, roles y valores aprendidos desde la infancia que sostienen prácticas de dominación y violencia. Cambiar estos patrones exige tiempo social profundo, posiblemente varias generaciones.
Se afirma, por ejemplo, que:
Las víctimas a menudo quedan atrapadas en vínculos traumáticos que dificultan su salida de relaciones violentas.
El contexto social en el que se interiorizan roles de género es fundamental para comprender por qué persiste la violencia a pesar de las leyes y la concienciación.
3. Aplicación de perspectivas filosóficas
📍 Creatividad y formación de valores — Henri Bergson / Alfred North Whitehead
El artículo sugiere que los valores y roles sociales se interiorizan y reproducen a lo largo del tiempo, no por imitación mecánica, sino como parte de una tradición sociocultural creativa. Bajo una lente bergsoniana, estos patrones representan memoria social profundamente arraigada que condiciona la conducta de individuos y comunidades, lo que hace que el cambio requiera tiempo y experiencias nuevas fundamentales.
Whitehead aporta la idea de que toda transformación social debe integrar lo nuevo en armonía con lo ya existente: no se trata solo de denunciar, sino de crear nuevas formas de relación social.
📍 Disrupción o poder — Gilles Deleuze / Michel Foucault
La violencia de género puede entenderse como una tecnología social de poder que no opera solo de forma física, sino mediante discursos, normas y estructuras de dominación internalizadas. Foucault diría que el poder no solo reprime, sino que produce comportamientos y subjetividades: en este caso, roles de dependencia, normalización de la agresión y resistencia al cambio radical.
Deleuze permite ver cómo las líneas de fuga, es decir, los intentos de romper con las estructuras opresivas, son bloqueadas por el propio entramado social, que convierte lo nuevo en desviación, no en posibilidad.
📍 Ética y responsabilidad — Hans Jonas
Desde una ética de la responsabilidad, la sociedad tiene un deber ante la continuidad de la violencia. No basta reconocerla: hay que transformar las condiciones que la sostienen. Esta responsabilidad ética implica educación transformadora, no solo legislación y sanción.
El principio de precaución de Jonas también se aplica aquí: la falta de acción firme puede legitimar futuros escenarios igual o más destructivos para las próximas generaciones.
📍 Sistemas complejos — Niklas Luhmann / Edgar Morin
La violencia de género es un fenómeno sistémico, integrado en múltiples subsistemas sociales (familia, educación, cultura, justicia). Cambiar uno sin intervenir en los otros puede ser insuficiente, pues el sistema se auto-reproduce. Es necesaria una visión holística y compleja que reconozca cómo estos subsistemas se retroalimentan.
Morin nos recuerda que el pensamiento simplificador —como reducir la violencia a un problema de control policial o de denuncia— ignora la red de interacciones que sostienen el fenómeno.
📍 Tecnología, transparencia y autoexplotación — Byung‑Chul Han
Han advierte que una sociedad que promete transparencia y conciencia pero no transforma las estructuras de poder puede producir autoexplotación emocional, donde la víctima asume la responsabilidad del cambio sin apoyo social real. El artículo evidencia cómo las mujeres pueden interiorizar culpa y minimización de agresiones, reflejo de un contexto que no facilita la ruptura del ciclo violento.
La presión social hacia la denuncia sin redes reales de cuidado puede generar frustración o retraimiento, un tipo de violencia simbólica difícil de detectar.
4. Identificación de oportunidades y riesgos
Oportunidades
El artículo visibiliza la necesidad de articular políticas que aborden no solo aspectos legales, sino educativos y culturales.
Hace hincapié en la educación y en el papel de la sociedad en general como agentes activos de cambio.
Riesgos
Puede dar la impresión de que el problema solo requiere tiempo, lo que podría disminuir la urgencia de medidas inmediatas de protección.
Riesgo de enfatizar demasiado lo psicológico sin vincularlo explícitamente a estructuras materiales de desigualdad social más amplias.
5. Conclusión filosófica
El texto refleja cómo la violencia de género no es solo un fenómeno jurídico o criminal, sino un problema profundamente enraizado en estructuras sociales y psíquicas que se reproducen por generaciones. Desde una perspectiva filosófica, esto exige una transformación ética, educativa y cultural que vaya más allá de las leyes y cifras: implica replantear las normas de género, los modos de relación interpersonal y los mecanismos de poder que sostienen la dominación.
El desafío no es solo reducir estadísticas, sino generar nuevas formas de convivencia humana donde la dignidad y la igualdad no sean meros ideales, sino realidades vividas.