La violencia contra las mujeres y los niños, una de las principales amenazas para la salud mundial

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I. Introducción y contexto

El artículo aborda un informe reciente publicado por la revista médica The Lancet, que alerta sobre las amenazas persistentes a la salud mundial. Entre ellas, destaca la violencia contra mujeres y niños como una de las más graves y sistemáticamente ignoradas. También menciona otras amenazas como el cambio climático, la inseguridad alimentaria, la desigualdad económica y el debilitamiento de los sistemas de salud.

Se enfatiza que esta violencia no solo es un problema social, sino una emergencia de salud pública global. Se requiere, según el informe, una respuesta política multisectorial y urgente.


II. Análisis filosófico

A. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

  • Principio de responsabilidad: La denuncia de la violencia estructural contra mujeres y niños exige considerar sus consecuencias a largo plazo sobre la salud, la estabilidad social y el bienestar generacional. Jonas subrayaría que las instituciones sanitarias, políticas y educativas deben actuar bajo una ética orientada al futuro, evitando la negligencia sistémica que perpetúa el sufrimiento intergeneracional.

  • Ética del futuro: Este tipo de violencia daña no solo a individuos, sino a generaciones enteras. La omisión de respuestas estructurales refleja una falta de responsabilidad hacia el porvenir humano.

B. Poder y conocimiento (Michel Foucault)

  • Regímenes de verdad: El informe de The Lancet pone en cuestión qué se considera “verdadero” y “urgente” en las políticas sanitarias globales. Foucault señalaría cómo los sistemas de salud y los medios priorizan ciertas narrativas (pandemias, virus) mientras invisibilizan otras como la violencia de género, aunque esta produzca muertes y secuelas igualmente devastadoras.

  • Relación saber-poder: La visibilización del problema en una revista médica de prestigio implica una reconfiguración del discurso dominante. Hacer de la violencia de género un tema de salud pública implica descentrar el foco biomédico y colocar lo social y lo político en el centro de la práctica médica.

C. Dinámicas sociales y hegemonía (Antonio Gramsci)

  • Hegemonía cultural: La naturalización de la violencia contra mujeres y niños como problema “doméstico” revela cómo las estructuras culturales invisibilizan lo estructural. Gramsci invitaría a analizar cómo los medios, el sistema educativo y la medicina han reforzado esa invisibilización al tratar la violencia como un asunto privado y no como un síntoma de dominación sistémica.

  • Contrahegemonía: La publicación de este informe representa un acto contrahegemónico: resitúa el problema como parte del debate público y de la salud global, con un potencial emancipador.

D. Sistemas complejos (Edgar Morin y Niklas Luhmann)

  • Pensamiento complejo (Morin): El artículo revela cómo distintos sistemas (salud, justicia, educación, economía) están entrelazados. Morin defendería la necesidad de una mirada holística que conecte la violencia con la pobreza, el acceso desigual a salud, la discriminación estructural y la falta de políticas intersectoriales.

  • Sistemas autopoiéticos (Luhmann): Los sistemas de salud funcionan bajo lógicas internas que muchas veces excluyen variables “externas” como la violencia estructural. Este informe tensiona esas lógicas, mostrando cómo una amenaza no biomédica puede ser más letal que muchas enfermedades infecciosas.

E. Tecnología, transparencia y exposición (Byung-Chul Han)

  • Exposición e invisibilidad: En la era de la hipervisibilidad, Han advertiría que la violencia cotidiana contra mujeres y niños sigue siendo paradójicamente invisible. La transparencia digital no garantiza visibilización ética ni transformación estructural. El dolor de los cuerpos vulnerables sigue marginado del espectáculo mediático dominante.

  • Autoexplotación institucional: Las víctimas muchas veces deben actuar como sus propias denunciantes, cuidadoras, mediadoras y gestoras del trauma, mientras las instituciones fallan en su protección, lo que reproduce una lógica de abandono normalizado.

F. Modernidad líquida e incertidumbre (Zygmunt Bauman)

  • Fragilidad de los vínculos: La desprotección sistemática muestra una sociedad líquida donde los vínculos de cuidado, responsabilidad y justicia son débiles. La violencia se convierte en una constante “normalizada” dentro de un mundo que tiende a gestionar síntomas más que causas.

  • Incertidumbre institucional: Las instituciones que deberían proteger se muestran insuficientes o ausentes. Esta fragilidad estructural refuerza el miedo, la desconfianza y la descomposición del tejido social.


III. Conclusión: riesgos, oportunidades y hallazgos filosóficos

Oportunidades

  • Cambio de paradigma: Reposicionar la violencia contra mujeres y niños como amenaza global de salud pública ofrece una oportunidad para integrar enfoques interdisciplinarios y éticamente responsables en políticas públicas.

  • Discurso emancipador: La autoridad de The Lancet permite abrir grietas en los regímenes de verdad dominantes, cuestionando qué merece atención global y qué ha sido históricamente desatendido.

  • Perspectiva sistémica: Abordar el problema desde una lógica compleja promueve políticas más integradoras, capaces de conectar salud, educación, justicia y economía.

Riesgos

  • Instrumentalización discursiva: Existe el riesgo de que la denuncia quede en el plano simbólico, sin acciones concretas que modifiquen estructuras.

  • Persistencia de la invisibilización: Aunque se visibilice en ciertos espacios, la violencia estructural puede seguir normalizándose en la práctica cotidiana y en los sistemas institucionales.

  • Reducción biomédica: Tratar la violencia como “problema de salud” podría medicalizar sus consecuencias sin abordar las raíces sociales, culturales y políticas del fenómeno.