Banca, abogacía, logística y 'software' ya advierten el impacto de la IA en el negocio

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INTRODUCCIÓN: CONTEXTO Y RESUMEN

El artículo analiza cómo diversos sectores económicos —especialmente banca, abogacía, logística y desarrollo de software— comienzan a percibir el impacto estructural de la inteligencia artificial (IA) en sus modelos de negocio. Se describe una transformación progresiva que afecta tanto a la automatización de procesos como a la redefinición de perfiles profesionales y estructuras organizativas.

Los actores centrales son grandes corporaciones, despachos jurídicos, empresas tecnológicas y operadores logísticos que observan oportunidades de eficiencia, reducción de costes y optimización operativa, pero también riesgos laborales, regulatorios y estratégicos.

El texto presenta la IA como una fuerza transversal que modifica no solo tareas operativas sino la arquitectura misma de los sectores productivos.


ANÁLISIS FILOSÓFICO

1. Creatividad y emergencia

(Bergson – Whitehead)

Desde la perspectiva de Henri Bergson, la IA puede interpretarse como una manifestación del élan vital tecnológico: un impulso creativo que prolonga la capacidad humana de generar formas nuevas de organización y producción. La automatización no sería simplemente sustitución, sino emergencia de nuevas configuraciones laborales y cognitivas.

Sin embargo, el artículo adopta un enfoque predominantemente instrumental, centrado en eficiencia y competitividad. Se enfatiza el rendimiento más que la dimensión cualitativa de la experiencia humana del trabajo. Desde Bergson, esto podría señalar una reducción de la “duración vivida” del trabajador a métricas cuantificables.

Desde Alfred North Whitehead, la IA puede entenderse como parte de un proceso dinámico de transformación sistémica. La realidad empresarial no es estática; es proceso. El artículo refleja esta transición como inevitable y progresiva, pero no profundiza en cómo armonizar lo nuevo con lo existente —especialmente en términos humanos y éticos.

La creatividad tecnológica aparece como adaptación estratégica, no como innovación ontológica profunda.


2. Disrupción, poder y discurso

(Deleuze – Foucault)

Para Gilles Deleuze, la IA representa una “línea de fuga” que rompe estructuras profesionales tradicionales. La abogacía, por ejemplo, deja de depender exclusivamente del conocimiento acumulativo humano para integrar análisis automatizados. Esto implica un devenir del profesional: del experto interpretativo al gestor de sistemas algorítmicos.

Pero la disrupción no es neutra.

Desde Michel Foucault, toda tecnología de conocimiento es también tecnología de poder. La IA no solo optimiza; redistribuye autoridad. Quien controla los algoritmos controla la producción de verdad operativa. En banca y logística, la decisión automatizada redefine criterios de riesgo, eficiencia y valor.

El discurso del artículo legitima la IA como herramienta estratégica necesaria para la competitividad. Se configura así un nuevo “régimen de verdad”: adaptarse a la IA es sinónimo de modernidad y supervivencia empresarial. No adaptarse implica obsolescencia.

El texto no cuestiona este régimen; lo reproduce.


3. Ética y responsabilidad

(Hans Jonas – Hannah Arendt)

Desde el principio de responsabilidad de Hans Jonas, la cuestión central no es si la IA mejora la eficiencia, sino cuáles son sus efectos a largo plazo en el empleo, la autonomía humana y la estructura social.

El artículo menciona transformaciones laborales, pero no profundiza en la responsabilidad ética de las empresas frente a trabajadores desplazados o reconfigurados profesionalmente.

Jonas exigiría evaluar:

  • Impacto intergeneracional.

  • Concentración de poder tecnológico.

  • Riesgos sistémicos invisibles.

Desde Hannah Arendt, podría preguntarse si la automatización creciente reduce el espacio de acción humana significativa. Si el trabajo se convierte en supervisión de sistemas, ¿qué ocurre con la dimensión política y deliberativa del sujeto profesional?

La tecnificación puede generar eficiencia, pero también despolitización.


4. Sistemas complejos y autoorganización

(Luhmann – Morin)

Para Niklas Luhmann, cada sector (banca, derecho, logística) funciona como sistema autopoiético que se adapta a perturbaciones externas. La IA opera como irritación sistémica que obliga a reconfigurar códigos internos (rentabilidad, legalidad, eficiencia).

El artículo muestra precisamente esa autoobservación de segundo orden: los sectores reflexionan sobre su propia transformación.

Desde Edgar Morin, sin embargo, el riesgo es abordar el fenómeno de manera fragmentada. La IA no afecta solo al negocio; transforma cultura laboral, relaciones sociales y estructuras cognitivas. El texto mantiene una mirada sectorial, no verdaderamente compleja.

La complejidad exige integrar dimensiones económicas, sociales, psicológicas y políticas simultáneamente.


5. Tecnología, transparencia y autoexplotación

(Byung-Chul Han – Jacques Ellul)

Desde Byung-Chul Han, la IA podría intensificar la lógica de la autoexplotación: mayor productividad, optimización constante y medición continua del rendimiento. La promesa de eficiencia puede traducirse en presión permanente por mejorar métricas.

La digitalización empresarial no solo automatiza; convierte la actividad en datos transparentes y evaluables.

Jacques Ellul advertiría que la técnica tiende a autonomizarse: una vez introducida, impone su propia lógica de expansión. El artículo asume la adopción tecnológica como imperativo inevitable. La pregunta no es “si” usar IA, sino “cómo” hacerlo mejor que la competencia.

La técnica deja de ser medio para convertirse en entorno.


OPORTUNIDADES Y RIESGOS

Oportunidades

  • Innovación estructural en sectores tradicionales.

  • Reducción de tareas repetitivas.

  • Emergencia de nuevos perfiles profesionales.

  • Mayor capacidad predictiva y estratégica.

Riesgos

  • Concentración de poder tecnológico.

  • Desplazamiento laboral y precarización.

  • Normalización acrítica del discurso tecnocrático.

  • Reducción del trabajo a variable cuantificable.

  • Dependencia sistémica de infraestructuras algorítmicas.


CONCLUSIÓN

El artículo presenta la inteligencia artificial como fuerza transformadora inevitable y estratégica para la competitividad empresarial. Desde una perspectiva filosófica, esta narrativa revela:

  • Una concepción instrumental de la creatividad.

  • Un régimen discursivo que legitima la adaptación tecnológica como necesidad incuestionable.

  • Una insuficiente problematización ética del impacto a largo plazo.

  • Una lectura fragmentada de un fenómeno profundamente sistémico.

La IA aparece como oportunidad económica, pero filosóficamente es un punto de inflexión ontológico: redefine qué significa trabajar, decidir y producir conocimiento.

El verdadero desafío no es técnico, sino normativo y estructural: cómo integrar innovación sin erosionar autonomía, justicia y responsabilidad colectiva.