Dónde estudias importa cada vez más: las universidades públicas con mayor empleabilidad y salarios se concentran en Madrid y Cataluña

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INTRODUCCIÓN BREVE: RESUMEN DEL TEXTO

El artículo publicado en Infobae España analiza cómo la empleabilidad y los salarios de los graduados universitarios en España se concentran de manera creciente en universidades públicas situadas en Madrid y Cataluña. El texto expone datos comparativos que muestran que el lugar donde se estudia influye significativamente en las oportunidades laborales y en los ingresos posteriores. Se identifican como actores principales las universidades públicas, los estudiantes, el mercado laboral, las comunidades autónomas y el sistema educativo en su conjunto.

El eje central es la creciente desigualdad territorial en términos de oportunidades profesionales, lo que convierte la educación superior en un factor de reproducción o ampliación de brechas socioeconómicas.


ANÁLISIS FILOSÓFICO

1. Creatividad y emergencia

(Bergson y Whitehead)

Desde la perspectiva de Henri Bergson, el sistema universitario debería encarnar el élan vital: un impulso creativo que permita la emergencia de nuevas posibilidades sociales. Sin embargo, el artículo sugiere una cierta cristalización estructural: las oportunidades no emergen de manera fluida, sino que parecen concentrarse territorialmente. Esto podría interpretarse como una limitación del impulso creativo social, donde la “duración” bergsoniana —la experiencia viva y continua— se ve fragmentada por desigualdades geográficas.

En términos de Alfred North Whitehead, la universidad es parte de un proceso dinámico de creación social. La concentración de empleabilidad en ciertos territorios indica una ruptura de la “armonía” entre lo nuevo (formación académica) y lo existente (mercado laboral). El sistema no parece integrar de manera equilibrada todas sus partes, sino que genera polos de mayor intensidad económica. Esto revela un proceso creativo desigual, donde ciertas regiones participan más activamente en la transformación socioeconómica.


2. Disrupción y poder

(Deleuze y Foucault)

Desde Gilles Deleuze, la universidad podría ser una “línea de fuga” que permita romper con determinismos sociales. No obstante, el artículo muestra que, en lugar de generar diferencia y devenir, el sistema puede reforzar estructuras ya consolidadas: las grandes áreas metropolitanas concentran capital simbólico y económico. La diferencia no opera como disrupción emancipadora, sino como segmentación territorial.

Con Michel Foucault, el análisis se profundiza en términos de poder y discurso. El discurso sobre la “empleabilidad” no es neutral: construye un régimen de verdad donde el valor de la universidad se mide en función del salario y la inserción laboral. Esto desplaza otros fines educativos (formación crítica, humanística, ciudadana). El conocimiento queda subordinado a una lógica económica, reforzando relaciones de poder vinculadas al mercado y al capital territorial.

La pregunta foucaultiana sería: ¿quién define qué universidad es “mejor”? ¿El criterio económico se convierte en el único parámetro legítimo?


3. Ética y responsabilidad

(Hans Jonas)

Desde el principio de responsabilidad de Hans Jonas, la concentración territorial de oportunidades plantea un desafío ético a largo plazo. Si el sistema educativo amplifica desigualdades regionales, puede generar efectos estructurales duraderos: despoblación, fuga de talento, fragmentación social.

La ética del futuro exige evaluar no solo la eficiencia inmediata, sino las consecuencias intergeneracionales. ¿Se está construyendo un modelo educativo sostenible y equitativo? El artículo sugiere que las dinámicas actuales podrían consolidar asimetrías territoriales difíciles de revertir.


4. Sistemas complejos

(Luhmann y Morin)

Desde Niklas Luhmann, la universidad forma parte de un sistema autopoiético que opera mediante comunicación especializada (rankings, estadísticas, indicadores de empleo). El sistema educativo se acopla estructuralmente al sistema económico. Cuando la empleabilidad se convierte en el criterio dominante, el sistema académico adapta sus operaciones a esa lógica, reduciendo su complejidad interna.

Edgar Morin aportaría la necesidad de pensamiento complejo: el fenómeno no puede explicarse únicamente por la “calidad” universitaria. Intervienen factores como redes empresariales, tejido productivo regional, políticas públicas y capital social. Un análisis fragmentado corre el riesgo de simplificar una realidad sistémica. El artículo invita implícitamente a superar visiones lineales y considerar interdependencias múltiples.


5. Tecnología, transparencia y autoexplotación

(Byung-Chul Han)

Desde Byung-Chul Han, la lógica de la empleabilidad se inserta en la sociedad del rendimiento. El estudiante se convierte en “proyecto empresarial de sí mismo”. La transparencia de los datos (salarios, rankings, inserción laboral) genera una competencia permanente entre instituciones y sujetos.

El riesgo es que la educación se transforme en una plataforma de optimización individual, donde la autoexplotación sustituye al aprendizaje como experiencia formativa integral. La universidad deja de ser espacio de reflexión crítica para convertirse en engranaje de rendimiento.


IDENTIFICACIÓN DE OPORTUNIDADES Y RIESGOS

Oportunidades

  • Visibilización de desigualdades estructurales.

  • Posibilidad de diseñar políticas públicas correctivas.

  • Generación de debate sobre el papel de la universidad en la movilidad social.

  • Incentivo para mejorar la conexión entre universidad y tejido productivo.

Riesgos

  • Reducción del valor universitario a indicadores económicos.

  • Reforzamiento de hegemonías territoriales.

  • Fuga de talento desde regiones periféricas.

  • Mercantilización progresiva del saber.


CONCLUSIÓN

El artículo pone de manifiesto que la universidad no es solo un espacio académico, sino un nodo estratégico en la arquitectura del poder económico y territorial. Desde una perspectiva filosófica, la concentración de empleabilidad en Madrid y Cataluña revela tensiones entre creatividad y estructura, entre disrupción y reproducción de poder, entre eficiencia y responsabilidad ética.

El fenómeno no debe interpretarse únicamente como resultado de diferencias de calidad, sino como expresión de un sistema complejo donde educación, economía y territorio se co-determinan. La cuestión central no es solo “dónde estudiar”, sino qué modelo de sociedad se está configurando a través de esa distribución desigual de oportunidades.