Introducción breve
El artículo de Infobae España (12 de febrero de 2026) presenta resultados del estudio PASOS Longitudinal de la Gasol Foundation, realizado con 701 jóvenes de 8 a 16 años seguidos entre 2019 y 2025. El foco está en el aumento del tiempo de pantalla (móviles, tabletas, consolas) y su asociación con un deterioro de hábitos de salud: menos actividad física, peor adherencia a la dieta mediterránea, menor calidad y cantidad de sueño y un incremento del malestar psicológico.
Puntos empíricos centrales del texto:
Aumenta el uso de pantallas en 11,33 horas semanales, equivalente a casi 25 días completos más al año frente a dispositivos.
Solo el 4,5% cumple el límite recomendado de no más de 2 horas diarias de pantallas en fin de semana (antes era 24,8%).
Se observa una caída relevante de la actividad física (pérdida promedio de más de 9 horas al mes de ejercicio moderado o vigoroso).
Aumenta el malestar psicológico del 18,3% al 35,6%.
Se introduce el coeficiente cintura/talla como indicador de riesgo cardiometabólico más fiable que el IMC, y se relaciona con actividad, sueño, pantallas y malestar.
Se subrayan desigualdades de género y socioeconómicas (obesidad y obesidad abdominal en niñas; brechas amplificadas por nivel socioeconómico) y se pide una intervención pública integral.
Para el marco conceptual de filósofos y categorías, se utiliza la base filosófica aportada.
Análisis filosófico por categorías
1) Creatividad y emergencia (Bergson, Whitehead)
Bergson (duración, intuición, impulso vital):
El texto describe una infancia y adolescencia donde la experiencia cotidiana se reconfigura hacia una duración fragmentada: la atención y el tiempo vital quedan parcelados por estímulos de pantalla y rutinas menos corporales. No es solo más horas, sino un modo distinto de vivir el tiempo. El riesgo filosófico es que la vida pierda su dimensión de impulso creativo cuando el entorno reduce las ocasiones de exploración corporal y social abierta, sustituyéndolas por consumos guiados por interfaces.
Whitehead (proceso, armonía):
Desde Whitehead, la realidad humana es proceso: salud física, emocional y hábitos forman una trama dinámica. El texto sugiere una desarmonía: suben pantallas, cae actividad física, se deteriora dieta y sueño y crece el malestar. El punto no es condenar la tecnología, sino recomponer una armonía entre novedad técnica y las condiciones orgánicas y sociales que sostienen el desarrollo.
2) Disrupción y poder (Deleuze, Foucault)
Deleuze (líneas de fuga, devenir):
Las pantallas pueden funcionar como escapes de lo establecido, pero aquí aparecen más como canales de captura: un devenir infantil orientado a circuitos repetitivos de ocio digital. El descenso drástico en el cumplimiento del umbral recomendado sugiere una normalización intensa del hábito. El problema deleuziano surge cuando la fuga deja de abrir posibilidades y se vuelve un devenir empobrecido, con menos variación corporal, social y ambiental.
Foucault (discurso, regímenes de verdad, poder-conocimiento):
El artículo organiza un régimen de verdad sanitario: recomendaciones, indicadores, prevalencias y métricas. Este discurso tiene potencia emancipadora porque visibiliza daño y desigualdad, pero también genera nuevas normatividades sobre qué es un cuerpo de riesgo y qué conducta se considera correcta. El propio texto intenta limitar el pesocentrismo al proponer cintura/talla para ir más allá del enfoque exclusivo en peso. En clave foucaultiana, esto puede entenderse como un refinamiento dentro del campo biopolítico: mejora la detección sin reducir todo a una estética, pero amplía el alcance de la medición y la regulación.
3) Ética y responsabilidad (Hans Jonas)
Jonas conduce a una pregunta de responsabilidad intergeneracional: si el entorno digital y de consumo configura hábitos que elevan el riesgo cardiometabólico y el malestar, entonces las decisiones presentes sobre diseño tecnológico, políticas educativas, urbanismo, alimentación y publicidad impactan en vidas futuras. El artículo subraya el carácter sistémico del fenómeno y reclama políticas públicas, evitando estigmas y proponiendo indicadores complementarios. Desde Jonas, la obligación ética es anticipatoria: no basta con recomendaciones individuales, se requiere gobernanza del ecosistema que produce el hábito.
4) Sistemas complejos (Luhmann, Morin)
Luhmann (sistemas autopoiéticos, comunicación):
El texto opera como comunicación pública que traduce evidencia científica en sentido social. Selecciona un dato impactante, ordena relaciones plausibles entre pantallas, actividad, sueño y malestar, y produce propuestas políticamente legibles. Desde Luhmann, esto no es neutral: estabiliza significado social sobre infancia, riesgo y tecnología mediante códigos como salud/enfermedad, normal/excesivo y riesgo/protección.
Morin (pensamiento complejo):
El artículo se acerca a una mirada compleja al insistir en que el problema no es solo de decisiones individuales y al subrayar desigualdades socioeconómicas y de género. Aun así, el encuadre pantallas-daño puede simplificar si se convierte en explicación única. Un enfoque moriniano exige integrar más capas: diseño persuasivo de plataformas, disponibilidad de espacios seguros para actividad física, horarios familiares, condiciones laborales de cuidadores, marketing de ultraprocesados, y el entramado escolar y urbano. El texto abre esa puerta al pedir una intervención integral y holística.
5) Tecnología, transparencia y autoexplotación (Byung-Chul Han)
En Byung-Chul Han, lo digital tiende a intensificar un régimen de estimulación continua y una atención degradada. El artículo, al vincular pantallas con sueño y malestar, es compatible con la idea de una vida más expuesta a hiperactividad psíquica: menos descanso real y más excitación sostenida. También puede leerse como una forma temprana de autoexplotación, no laboral sino atencional: autoimposición de conexión, recompensas inmediatas y comparación social. Aunque el texto no analiza plataformas concretas, el crecimiento masivo del tiempo de pantalla funciona como síntoma cultural de ese régimen.
Oportunidades y riesgos
Oportunidades (elementos constructivos)
Desplazamiento del enfoque: propone ir más allá del IMC hacia cintura/talla y critica el pesocentrismo, lo que puede reducir simplificaciones y orientar mejor la prevención.
Lectura sistémica: reconoce que el fenómeno no es solo individual y subraya desigualdades socioeconómicas y de género, habilitando políticas públicas más justas.
Puente ciencia-esfera pública: traduce hallazgos longitudinales a lenguaje comprensible, creando condiciones para deliberación social informada.
Riesgos (sesgos e implicaciones éticas y sociales)
Moralización del comportamiento: el énfasis en cumplir recomendaciones puede derivar en culpabilización familiar, especialmente en contextos de menor renta donde el margen de elección es menor.
Reduccionismo causal: el dato de los 25 días es comunicativamente potente, pero puede favorecer una lectura monocausal que oculte interacciones estructurales.
Nueva normatividad biométrica: sustituir IMC por cintura/talla puede mejorar la detección, pero también expandir prácticas de medición y ansiedad corporal si no se acompaña de una ética antiestigma.
Conclusión: síntesis de hallazgos, riesgos y oportunidades
El artículo propone un diagnóstico donde el aumento del tiempo de pantalla se integra en un deterioro multifactorial del estilo de vida juvenil, con desigualdades marcadas. Filosóficamente, puede leerse como una alerta sobre la reconfiguración del tiempo vivido y del cuerpo, un ejemplo de biopolítica sanitaria que produce verdad pública con potencial emancipador y riesgo de moralización, una demanda de responsabilidad preventiva orientada al futuro, un fenómeno de sistema complejo que exige políticas integrales y un síntoma del régimen cultural de hiperestimulación y desgaste psíquico del ecosistema digital.