¿Por qué recordamos algunos momentos y no otros?

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Introducción

El artículo de la Agencia SINC “¿Por qué recordamos algunos momentos y no otros?” explora los mecanismos neurológicos y psicológicos que explican la selectividad de la memoria. Presenta investigaciones sobre cómo ciertas experiencias quedan grabadas con mayor intensidad debido a factores como la carga emocional, la atención y la relevancia para la supervivencia. El texto muestra cómo el cerebro filtra, almacena y reactualiza recuerdos, enfatizando la dimensión tanto biológica como existencial de la memoria.


Análisis filosófico

1. Creatividad y duración (Bergson, Whitehead)

  • Bergson: La noción de duración resulta clave. La memoria no es un archivo mecánico, sino un flujo que se entrelaza con la conciencia y con la vivencia subjetiva del tiempo. Los momentos recordados son los que irrumpen en la corriente vital con intensidad emocional, lo cual se conecta con el élan vital como impulso creativo que selecciona lo significativo frente a lo banal.

  • Whitehead: Desde su visión procesual, la memoria puede entenderse como un ejemplo de creatividad cósmica: cada recuerdo no es una mera copia, sino una recreación que armoniza pasado y presente, integrando experiencia y novedad en un flujo dinámico.

2. Disrupción, diferencia y poder (Deleuze, Foucault)

  • Deleuze: La memoria opera como un espacio de diferencia. Recordamos lo que rompe con la repetición rutinaria: instantes disruptivos que marcan un “devenir” en la vida. Estos momentos singulares constituyen “líneas de fuga” que escapan a la homogeneidad de lo cotidiano.

  • Foucault: El artículo, al presentar la memoria desde un enfoque neurocientífico, se inscribe en un régimen de verdad que legitima la explicación biológica sobre otras posibles (filosóficas, culturales). Así, la memoria se enmarca en un discurso científico que distribuye lo que cuenta como verdadero conocimiento sobre el pasado subjetivo.

3. Ética y responsabilidad (Hans Jonas)

El análisis de la memoria también plantea implicaciones éticas: ¿qué significa que olvidemos algunos momentos? Desde la perspectiva de Jonas, la responsabilidad se extiende a cómo gestionamos los recuerdos en relación con la identidad personal y colectiva. El olvido puede proteger, pero también invisibilizar hechos que deberían preservarse para las generaciones futuras (memoria histórica, traumas colectivos).

4. Sistemas y complejidad (Luhmann, Morin)

  • Luhmann: La memoria humana puede leerse como un sistema autopoiético: selecciona, organiza y reproduce información, pero siempre desde sus propias dinámicas internas, no como un simple espejo del mundo. El artículo refleja cómo la neurociencia estudia este proceso de autoorganización.

  • Morin: El recuerdo conecta biología, emoción, cultura y tecnología. El pensamiento complejo exige superar la fragmentación y reconocer que la memoria no es solo neuronal, sino también cultural y social, tejida en narrativas colectivas.

5. Tecnología y autoexplotación (Byung-Chul Han)

En la era digital, recordar y olvidar ya no es solo un proceso biológico, sino tecnológico. Plataformas digitales externalizan la memoria en forma de archivos, fotos y registros permanentes. Esto genera una tensión: por un lado, se evita el olvido; por otro, se cae en la transparencia forzada y en la incapacidad de dejar atrás experiencias, produciendo fatiga y sobreexposición.

6. Memoria, historia y cultura (Walter Benjamin)

Benjamin nos recuerda que todo recuerdo está atravesado por la memoria colectiva. El artículo se centra en lo individual, pero desde un enfoque crítico puede ampliarse: ¿qué momentos recordamos como sociedad?, ¿qué olvidamos deliberadamente? Aquí entra la dimensión política de la memoria, ligada a la lucha contra el olvido histórico y la preservación de lo auténtico frente a la repetición técnica.


Conclusión

El artículo muestra la memoria como un filtro natural de experiencias, pero desde la filosofía se revelan múltiples capas:

  • Oportunidades: entender la memoria como un proceso creativo y dinámico que conecta lo individual con lo colectivo, lo biológico con lo cultural.

  • Riesgos: reducir la memoria a un mecanismo neurocientífico puede invisibilizar dimensiones éticas, sociales y políticas. Además, la externalización digital amenaza con uniformar lo recordado, imponiendo lo visible sobre lo vivido.

En síntesis, la memoria no es solo un fenómeno cerebral: es un cruce de creatividad (Bergson), diferencia (Deleuze), poder (Foucault), responsabilidad (Jonas), complejidad (Morin) y cultura (Benjamin). Recordar y olvidar constituyen actos de configuración de identidad, tanto personal como histórica.